Jueves 31 de Diciembre de 2015
A los apasionados por la música, y a la vez ejecutores, nos resulta muy difícil medir el nivel alcanzado. Podemos tener títulos de profesor o concertista, pero la calificación no la podemos decidir nosotros. Por eso es muy importante, aún más que el título, la opinión del público. He aquí que hace dos mil años un coro desconcertó al mundo y nunca más se hizo escuchar. Fue luego del nacimiento de Cristo. Ni bien Jesús abrió los ojos a esta tierra, estando de noche unos pastores velando por su rebaño apareció en el cielo un ángel del Señor, nos dicen las escrituras, atemorizando a los rodeos por sus grandes resplandores, y entonces dijo: "No teman, traigo muy buenas noticias y de muy grande gozo: ha nacido hoy en la ciudad de Belén un salvador, que es Jesús, el Señor". Y repentinamente apareció una multitud de ángeles que cantaban "Gloria a Dios en las alturas, y en la Tierra, paz y buena voluntad para con los hombres". Ese maravilloso coro, que nadie logró superar porque eran ángeles, nos hablaba de paz, una palabra casi olvidada en este momento, nos habló de buena voluntad, y el que anunció habló de gozo porque únicamente con Jesús se logran esas cosas, porque el es el verdadero salvador.
Anabel Alonso
DNI 11.752.676