El matrimonio igualitario cumplió un año a pura fiesta
El Area de la Diversidad Sexual y varias ONG montaron una carpa en el parque España. La tarde soleada de ayer se prestaba para la celebración. Y el inconfundible "sí, quiero" resonó a la vera del río Paraná en boca de decenas de parejas del mismo sexo.

Lunes 18 de Julio de 2011

La tarde soleada de ayer se prestaba para la celebración. Y el inconfundible "sí, quiero" resonó a la vera del río Paraná en boca de decenas de parejas del mismo sexo, que festejaron el primer año de la ley de matrimonio igualitario.

Para celebrarlo, el Paseo de la Diversidad del parque España contó con una alfombra roja, disfraces y un Registro Civil de fantasía que sirvieron de marco ideal para que muchos se atrevieran a contraer enlace en forma simbólica.

"No hubo agresiones ni rechazo de la gente. Por el contrario, familias con bebés, parejas heterosexuales y matrimonios homosexuales se asomaron a la carpa para festejar en forma integradora", contó el presidente de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (LGTB), Esteban Paulón.

A un año de la aprobación de la ley de matrimonio igualitario, unas 300 parejas contrajeron enlace en Rosario. De ese total, las de hombres constituyeron la mayoría. La norma fue una conquista social impulsada por numerosas organizaciones de la sociedad civil, junto a diversos sectores sociales y políticos que confluyeron esfuerzos desde 2005 hasta su aprobación.

Entonces, a 12 meses, el Paseo de la Diversidad se vistió de gala para festejarlo.

Proliferaron los carteles con consignas a favor del derecho igualitario, se repartió folletería entre los peatones que disfrutaban un cálido domingo de invierno y la frutilla del postre fueron los simulacros de boda, con foto incluida, para los que se animaban a caminar por la alfombra roja y dar el "sí".

"Quisimos armar un entorno con buena onda y con mensajes contra la homofobia y la discriminación y a favor de la integración", indicó Paulón. Entre curiosos, interesados y militantes de organizaciones sociales se asomaron varias familias con sus hijos, heterosexuales y parejas homosexuales que se habían casado hace poco tiempo, justo con el estreno de la ley.

Buena onda. El clima fue propicio para el juego y la diversión. Los que simularon el casamiento pudieron disfrazarse con algo de cotillón, como tules, flores, galeras y sacos destinados a definir los roles para la ocasión.

La extensión del derecho igualitario amparado por la ley abarca, además, el reconocimiento de paternidad y maternidad. Con la ley, niños y niñas que no tenían protección respecto del lazo paterno o materno ahora pueden lograr ese reconocimiento familiar.

La ley abrió la posibilidad de un reconocimiento y protección legal para los que convivieron bajo un mismo techo y, además, les brinda cobertura social a las parejas del mismo sexo, de igual manera que a los matrimonios heterosexuales.

Un tema que queda pendiente en materia legislativa, y que ya se instaló en el debate público, es la posibilidad de adopción por parte de gays y lesbianas.

De todos modos, la adhesión y el respeto que tuvo la actividad marca a las claras que algo está cambiando.