Jueves 04 de Septiembre de 2014
El pasado 25 de agosto sufrí en carne propia el ultraje, la desidia, el desinterés, tantas veces escuchado sobre los viejos del Pami. Después de esperar pacientemente tres meses un turno para un traumatólogo, llegó el día que pacientemente me dirigí al Sanatorio Güemes, donde me mandan a sus consultorios externos (Santiago 88 bis). Allí me iba a atender un tal Dr. Muñoz a las 11.30. Allí todos comentaban su mal humor al verse sobrecargado de gente, ya que el lunes anterior (18/8) había sido feriado y el anterior había suspendido por encontrarse enfermo. En mi caso personal, era la primera vez que me iba a atender: llegué con anticipación a las 10.30. La administrativa me recibió la orden, abrió una ficha y me dijo que esperara en consultorio 7. Qué sorpresa me llevé al esperar tres horas y media y ver que ya no quedaba nadie de los que esperaban conmigo. Al acercarme a la administrativa, pregunto por el doctor Muñoz y me dice que ya se retiró. Pregunto, me pensaban dejar hasta la noche sin que nadie me informara nada. Qué maltrato, qué poco respeto por los adultos mayores, como nos llaman ahora. Tengo 72 años y lo menos que pretendía era una palabra, una justificación, una explicación. O creen que porque llegamos a viejos no merecemos ni siquiera eso. Con cuánta satisfacción pedí mi orden y la rompí en mil pedazos. Y ya tengo que mentalizarme que a nuestros magros salarios le tenemos que descontar atención médica particular. Pero nunca tan actual un dicho que le escuchaba decir a mi madre: "Cuidado, porque como te veo, me vi. Pero como me ves, te verás".
Zulma Teresita Lodi
DNI 4.434.768