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El malestar por la austeridad estalla en España, más cerca del rescate

Madrid. — El gobierno español mantiene el rumbo hacia la prometida reducción del déficit, en un contexto de recesión, y ya no descarta pedir un rescate global, pese al creciente malestar social...

Jueves 27 de Septiembre de 2012

Madrid. — El gobierno español mantiene el rumbo hacia la prometida reducción del déficit, en un contexto de recesión, y ya no descarta pedir un rescate global, pese al creciente malestar social que llevó a Cataluña a abogar por la independencia y a los indignados a radicalizar las protestas. El Ejecutivo del conservador Mariano Rajoy presentará hoy sus presupuestos para 2013 y un nuevo plan de reformas, tras lo cual, según los analistas, España podría decidirse a presentar la tan esperada solicitud de un rescate para su economía. Tras negarse durante meses a hablar de dicha ayuda global, Rajoy sorprendió ayer en una entrevista al diario estadounidense Wall Street Journal: "Si el costo de financiación en los mercados se mantiene demasiado alto durante demasiado tiempo puedo asegurarle al 100 por ciento que pediría ese rescate".

Los problemas se le acumulan al jefe del gobierno conservador tras sólo nueve meses en La Moncloa: una banca a punto de ser rescatada, la posibilidad de tener que pedir un segundo rescate ante las dificultades de financiación, la recesión, el desempleo desorbitado... y ahora un desafío independentista catalán y unas protestas ciudadanas contra los recortes del estado del bienestar y la clase política que empieza a preocuparse. Su gobierno, que ya obtuvo una promesa de ayuda europea de hasta 100.000 millones de euros para sanear su banca, lucha por reducir su déficit público a 2,8 por ciento del PIB en 2014 frente al 8,9 por ciento de 2011, para lo que ya anunció ajustes de 150.000 millones de euros hasta esa fecha.

Elogios a la acción policial. Sublevados contra esos recortes —que afectan a la sanidad, la educación o las ayudas a desempleados—, el movimiento social de los indignados volvió a salir a las calles el martes con la intención de rodear el Congreso de los Diputados, en una protesta que degeneró en violencia. Un total de 64 heridos y 35 detenidos fue el balance de unos enfrentamientos inhabituales entre manifestantes y policía en España. La oposición de izquierdas calificó de "excesiva" la acción policial, pero el gobierno defendió la actuación de las fuerzas de seguridad. "Felicito a la policía, que trabajó extraordinariamente bien, y gracias a ella esa intención manifiestamente ilegal de ocupar el Congreso" se vio frustrada, afirmó ayer el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz.

Y mientras en Madrid, miles de españoles volvían a concentrarse ayer en las inmediaciones del Congreso de los Diputados clamando por la crisis y contra el gobierno, Rajoy alabó desde Nueva York —donde viajó para participar por primera vez en la Asamblea General de la ONU, "a la mayoría de los españoles que no se manifiestan. "Permítanme que haga aquí en Nueva York un reconocimiento a la mayoría de los españoles que no se manifiestan, que no salen en las portadas de la prensa y que no abren los noticieros", dijo. "No se ven, pero están allí, son la mayoría de los 47 millones de personas que viven en España. Esa inmensa mayoría está trabajando, el que puede, dando lo mejor de sí para lograr ese objetivo nacional que nos compete a todos, que es salir de esta crisis", agregó.

Protestas en Madrid. Manifestantes se concentraron ayer en la Plaza de Neptuno, situada a apenas unos cientos de metros del Congreso de los Diputados, convocados por la misma plataforma ciudadana, "25-S. Rodea el Congreso", que llamó a la protesta del martes. Esta plataforma denuncia que los políticos tienen la democracia "secuestrada" y exige la dimisión del gobierno de Rajoy, la disolución del Parlamento y un nuevo proceso constituyente. No se produjeron incidentes. "Es evidente que los recortes generan un malestar importante y lo que siempre me sorprendió es que no pasaran más cosas en la calle", afirmó el filósofo y analista político Josep Ramoneda. En un país donde un trabajador de cada cuatro está desempleado y la economía no deja de contraerse, "la gente vive sin horizonte, no hay nada peor para la cohesión social que no haya ningún tipo de esperanza", dijo Ramoneda, considerando que ahí radica también el auge del separatismo catalán.

Referéndum autonomista. Asfixiada por la crisis, Cataluña, rica región del noreste del país con 7,5 millones de habitantes y otrora su principal motor económico, anunció el martes la convocatoria de elecciones anticipadas para el 25 de noviembre, dos años antes del calendario oficial, ante la negativa de Madrid a dejarle gestionar sus impuestos. Y para dejar bien claras sus intenciones, el presidente catalán, Artur Mas, aseguró ayer que tras esos comicios quiere organizar un referéndum de autodeterminación aunque lo prohíba el gobierno de Rajoy, que dispone de mayoría absoluta en el Parlamento de Madrid pero cae en picada en las encuestas. "El descrédito (del Ejecutivo) es enorme", reconoció Ramoneda.

Sin embargo, si la petición de rescate está condicionada a los costos de financiación, estos volvieron a subir ayer, poniendo fin a varias semanas de relajación en los mercados. El interés del bono español a 10 años volvió a superar la barrera simbólica del 6 por ciento y la Bolsa de Madrid perdió 3,92 por ciento al cierre. A ésta se sumó otra mala noticia económica: el PIB siguió bajando entre julio y septiembre, agravando la recesión en que recayó el país a fines de 2011, menos de dos años después de haber salido de ella.


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