Sábado 04 de Septiembre de 2010
Claramente la concurrencia de los aficionados canallas a los partidos que disputa Central como local es más que amplia, desbordando la capacidad del Gigante de Arroyito. lo que seguramente continuará siendo así en lo que resta del torneo. Así las cosas es responsabilidad y obligación de la comisión directiva brindar instalaciones acorde a esta masiva concurrencia. Digo esto porque el estado de mugre que impera en los pasillos de las plateas que dan a calle Cordiviola deja mucho que desear. Es, curiosamente, la misma platea a la que concurría el actual presidente del club antes de incorporarse a la comisión directiva presidida por Horacio Usandizaga. Fecha desde la cual no se lo vio mas por su histórica platea (alta). Resulta que el comentado estado de abandono y mugre se ve multiplicado cuando llueve, por las lagunas que se producen en los pasillos y el agua que cae por las escaleras. El síntoma de abandono y dejadez se refleja cuando, finalizada la lluvia, los charcos permanecen en los pasillos durante semanas. Nadie barre. Ni hablar del estado de los baños, a todas luces insuficientes ante la cantidad de asistentes. Un párrafo aparte merece la "desaparición" de la numeración de las butacas, hecho producido en oportunidad de aquel partido de eliminatorias que jugó Argentina contra Brasil en el Gigante. En esa oportunidad fueron borrados los números de las plateas y no repuestos hasta la fecha, lo que ocasiona las lógicas y esperadas discusiones por la ocupación de una u otra. De más esta decir que brilla por su ausencia la presencia de empleados del club para colaborar en la ubicación de la concurrencia. Ni pensar en la presencia policial. Seguramente la preocupación de los nuevos directivos debió estar puesta en la formación del equipo y en cuestiones relacionadas con el aspecto futbolístico, pero entiendo que ya es hora de que se ocupen de las comodidades que deben brindar a socios y simpatizantes, en respuesta al inclaudicable apoyo que brindan al primer equipo y sobre todo al precio que abonan por una comodidad que no es tal.
Juan Carlos Mothe