Miércoles 09 de Marzo de 2011
Colosal y exhibicionista, el show del Sambódromo –“el mayor espectáculo de la Tierra”, según lo definen en la ciudad brasileña de Río de Janeiro– se presta al duelo de vanidades entre danzarinas y figuras del mundo del espectáculo y del deporte, acosados por los paparazzi que merodean los camarotes. Sin embargo, el desfile de este año es menos majestuoso que el de ediciones anteriores, ya que tres grupos no pueden presentarse con todo su esplendor dado que sus talleres fueron destruidos por un incendio el mes pasado.
Cerca de un millón de turistas brasileños y extranjeros, algunos llegados en una decena de cruceros, hacen del carnaval de Río, televisado a decenas de países, una vidriera codiciada.
En sus salas vip estaban en la madrugada del lunes la actriz canadiense Pamela Anderson y su prometido, el futbolista recién jubilado Ronaldo, el juvenil crack de la selección brasileña Neymar y el ex mediocampista de Rosario Central y River Plate Darío Conca. Pero esos fueron sólo algunos de los famosos.
La deslumbrante Renata Santos, luciendo un atuendo brillante con plumas azules, fue la estrella de Mangueira que derrochó lujo a su paso por el Sambódromo. Ronaldinho Gaúcho, vestido con frac blanco y moño rojo, se sumó al desfile de Mangueira, y antes, con otro frac con vivos azules, había acompañado a las danzarinas de la escola Portela.
La modelo Giselle Bundchen, nativa de Río Grande do Sul participó en la comparsa Vila Isabel, y desde lo alto de una carroza saludó al público pero evitó danzar samba como lo hacían las cariocas que la precedieron.
En tanto, uno de los carnavalescos (autores de las coreografías y el guión de las comparsas) más mentados es Paulo Barros, del grupo Unidos de Tijuca, autor del espectáculo vencedor del carnaval de 2010 y uno de los favoritos para ganar nuevamente este año. En la madrugada del lunes esa comparsa deslumbró con un espectáculo de música, magia y tecnología, dejando boquiabiertos a los espectadores que aplaudieron a rabiar.
Esa primera noche desfilaron seis escolas do samba, con carrozas gigantes y bailarinas aclamadas por cerca de 80 mil espectadores.
Con un enredo dedicado al autor de sambas Nelson Cavaquinho, que en 2011 cumpliría 100 años, los cuatro mil integrantes de Mangueira cerraron el espectáculo del Grupo Especial carioca, la élite de las comparsas brasileñas.
Esta vez Dilma Rousseff, que en 2010 cuando era candidata presidencial estuvo en el Sambódromo, permaneció el fin de semana junto a su hija y nieto en una base de la Aeronáutica en el estado de Río Grande do Norte, donde militares establecieron un cerco para impedir que reporteros o turistas puedan tomar imágenes.
Anoche, en la segunda parte del desfile, llegó el momento más emotivo, ya que una de las escuelas participantes es Grande Río, una agrupación que perdió todos sus trajes y carros en un incendio y que, a fuerza de trabajo y solidaridad, logró participar del espectáculo.
Con un cuento sobre una isla encantada que representa a Florianópolis, capital del Estado de Santa Catarina, en el sur del país, la escola Tricolor no participará del concurso oficial, al igual que Portela y Uniao da Ilha. Fue un largo camino para poder llegar al Sambódromo a tiempo, que requirió días y noches enteros de trabajo y también la solidaridad de otras escuelas de samba, que donaron telas, prestaron chasis de carros e incluso cedieron costureras.
“Debimos empezar de cero y rehacer en un mes el trabajo de todo un año. Sólo el entusiasmo de la gente por desfilar no se quemó«, dijo con lágrimas en los ojos Cae Rodrigues, escenógrafo de Grande Río. l