Lunes 10 de Junio de 2013
El indefectible paso del tiempo, que siempre nos demuestra la verdad incontrastable de la realidad, nos sigue informando sobre las evoluciones que muestra la situación política y económica de nuestro país. Un enfoque parcial a los funcionarios que gobiernan desde hace cerca de diez años, muestra que se ufanan de logros heredados que mediante un relato interesado nos cuentan "realidades" que no condicen con la verdad sino que por el contrario difieren totalmente con ella. Para eso se manipulan cifras, se eluden controles o se adoptan medidas equívocas que esconden errores irreparables para el país y su economía. Es tan evidente la suma de errores cometidos, que se ha afectado fundamentalmente la credibilidad en la marcha del supuesto "modelo" al que se alude, con las graves consecuencias como pérdida de reservas, la inflación angustiante, la desocupación creciente, el pretendido "cepo" cambiario y la falta de inversiones para activar toda la economía. Se falta a la verdad cuando se sostiene que el mundo todo está en colapso económico y que somos víctimas como país de manejos políticos para perjudicarnos, cuando es palpable el incomparable desarrollo de otros países vecinos que crecen y reciben inversiones de toda índole, sin conflictos con el dólar y sin embargo por falta de pago de préstamos incumplidos. Y mientras tanto, nuestra presidenta, intentando emular a reconocidos e históricos monologuistas, trata de cambiar la historia, haciéndose presente a diario con su platea de aplaudidores y no trepidando en emitir autoacusaciones de "idiotas" y "estúpidas", dando sobradas muestras de histeria como nunca había sucedido antes. Pide ayuda a sus seguidores y beneficiarios y olvida que aún existen disconformes, olvidados, desocupados, y jubilados que pugnan por sobrevivir debajo de la línea de la pobreza en que cayeron por arbitrarios e ilegales manejos desde el poder con las reservas acumuladas en sus años de trabajo, soportando condiciones de vida dura. Y en un rapto incomparable, se propone para diez años más de progreso, pero eso sí, con la vigilancia de una juventud contratada, similar a las que dispusieron Hitler y Mussolini para ayudarles a obedecer, impidiendo reclamaciones. Creo que nos quedan cada vez menos opciones, ¿no? Ya es tarde para retroceder y enmendar lo actuado, aunque de a poco valen los gestos ampulosos y dramáticos como el luto sempiterno y la gesticulación mediática de un auxilio que se torna cada vez más imposible.
Carlos Alberto Vallejos
DNI 5.974.851