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El lobo no podrá aullar por ser políticamente incorrecto

Siempre pasa lo mismo cuando llegan los Oscar. Entre las candidatas, que son 9, siempre despuntan dos o tres y se presentan como número puesto para alzar la estatuilla a mejor película.

Domingo 02 de Marzo de 2014

El lobo no podrá aullar por ser políticamente incorrecto

Siempre pasa lo mismo cuando llegan los Oscar. Entre las candidatas, que son 9, siempre despuntan dos o tres y se presentan como número puesto para alzar la estatuilla a mejor película. Es el caso de “12 años de esclavitud”, “Gravedad” y “Escándalo americano”. Todo el mundillo cinéfilo habla de ellas, aunque se deja un casillero vacío para alguna sorpresa, que casi nunca se da. Quien haya visto todas las nominadas llegará a la conclusión de que ninguna puede superar a “El lobo de Wall Street”. Es la única que atrapa al espectador del principio al fin, que presenta a una dupla probada y exitosa (Scorsese-Di Caprio), y que además entretiene a partir de una dinámica tan ágil que permite que las tres horas se pasen volando placenteramente, aunque no tanto como el vuelo desenfrenado que exhibe una escena inolvidable del filme. Eso sí, es imposible que gane “El lobo de Wall Street”, simplemente porque es políticamente incorrecta. Y ese detalle a la Academia no le simpatiza. Menos cuando una historia sobre la esclavitud (otra más, y van...) asoma como la favorita.

Por Pedro Squillaci / Escenario

Sólo la potencia de las imágenes

¿Qué hubiera sido de “2001: odisea en el espacio” si Stanley Kubrick hubiese contado con la tecnología actual? Seguramente, algo muy diferente a “Gravedad”, por más que ambas tengan algo en común: en el espacio exterior nadie puede escucharte gritar. Lo grande de la película de Cuarón es que logra crear para el espectador un lugar nuevo. Tal vez, sólo posible gracias a la tecnología 3D. Mejor, dos coincidencias: al final del viaje hay que aprender a caminar otra vez. Aparte de esto, “Gravedad” es una mala película. Lo escribí en su momento, cuando se estrenó en Rosario. La potencia poética que sus imágenes irradian durante los primeros minutos se diluyen cuando sus protagonistas abren la boca y entonces cada uno de los diálogos encierra todos los lugares comunes del típico melodrama estadounidense. Claro, aún así —o sobre todo por esto mismo— puede llevarse esta noche el premio mayor, aunque cueste verla competir con buenas historias como “Nebraska”, “Escándalo americano”, “El lobo”...

Por José L. Cavazza / Escenario

No hay certezas, y es la mejor parte

con 683 películas estrenadas en Estados Unidos en 2013, y casi 11 mil millones de dólares de recaudación, ¿por qué éstas y no otras calificaron para el Oscar? De las candidatas, “Gravedad”, con 270 millones de dólares, y la siguen “Escándalo americano” (144,5), “El lobo de Wall Street” (113), “Capitán Phillips” (107), “12 años de esclavitud” (50), “Philomena” (33), “Dallas Buyers Club” (24), “Ella” (24), y “Nebraska”(17 millones). Pero el público puso en primer lugar a “Los juegos del hambre. En llamas”. En 2013 ganó “Argo”. Quedó en el 22º lugar entre 665 películas, con 136 millones, y superada en recaudación por tanques como “Los Miserables”, “Lincoln” y “Django sin cadenas”, todas nominadas, pero “Los vengadores” fue la más vista; en 2012 se impuso “El artista”, muda y en blanco y negro (puesto 71, con 44 millones), después de “Caballo de guerra”, “Medianoche en París” y “La invención de Hugo Cabret”, y esa vez el público eligió a “Harry Potter”. En 2011 ganó “El discurso del rey” (puesto 18 entre 536 películas, y 135 millones de recaudación) y dejó atrás a tanques como “El cisne negro” y “Red Social”, pero la gente fue en masa a ver “Toy Story”. Y en 2010, la Academia premió a “Vivir al límite”, que quedó 116ª, con 17 millones (50 en todo el mundo). Sin embargo no ganó “Avatar” -también nominada-, la más vista entre los 521 filmes rodados ese año, con una recaudación de 750 millones de dólares. El Oscar es impredecible, y eso es parte del show.

Por Rodolfo Bella / Escenario

Temas que buscan la redención

La sociedad estadounidense tiene varias maneras de lavar culpas ante el mundo. Una de ellas la ejerce a través del cine, cuando revisa hechos del pasado cercano y revela procedimientos non sanctos o actitudes privadas criticables. Sin embargo, siempre lo hace tarde aunque los presenta como actos de justicia. La entrega de los premios Oscar 2014 parece ser una de las oportunidades en las que se confirma esta hipótesis. En el terreno de lo privado, Películas como “Agosto” —que hace ampliamente merecedora del premio a Meryl Streep— o “Nebraska”, desnudan un sistema que, mientras declama la vigencia de la familia como núcleo social, ésta se revela como una pantalla que oculta no pocas miserias humanas. En el ámbito público, tanto “El lobo de Wall Street” como “Capitan Phillips”, pasando por “Dallas Buyers Club” y “Escándalo americano”, muestran el pecado cuando ya es tarde para remediar sus efectos. Habría que preguntarse qué sucesos de hoy serán los que llegarán al cine para intentar llevarse alguno de los preciados Oscar.

Por Marcelo Menichetti / Escenario
 

 

Estreno

“Dallas buyers Club”

Calificación: ***. Intérpretes: Matthew McConaughey, Jennifer Garner, Jared Leto. Dirección: Jean-Marc Valleé. Género: Drama. Salas: Monumental, Showcase y Village.

Jhon Woodroof fue un texano que pasó su vida en el ambiente de las jineteadas de toros donde trabajaba como electricista de un rodeo de Dallas y murió de sida. La vida real del cowboy urbano sirvió de base al filme que muestra a Matthew McConaughey con 20 kilos menos y una alta cuota de talento para darle carnadura a un personaje apasionante, que asiste a una revolución de su realidad cuando queda cara a cara con la muerte. Sin embargo, el nudo de la historia va más allá del individuo y se mete de lleno con todas las implicancias que surgen de los negocios que involucran a la salud. McConaughey interpreta a un machista que contrae una enfermedad que, a la vez que lo aparta de su círculo de amistades, lo acerca a las de sus odiados “mariquitas”. Cuando se entera que padece sida; que le queda poco tiempo de vida y debe compartir su sala de hospital con un transexual enfermo —magistralmente interpretado por Jared Leto—. Ambos personajes participan de las primeras experimentaciones con nuevos medicamentos y protagonizan una pequeña rebelión que les otorga sentido a los días que les quedan por vivir. De este punto parte una historia que deriva en consecuencias impensadas para sus protagonistas, que el director plantea con sabiduría y ritmo sostenido. El principal mérito es de resaltar los lazos que surgen entre los hombre cuando abandonan sus prejuicios.

Por Marcelo Menichetti / La Capital

 

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