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El jueves llega a Rosario "Deshora", la ópera prima de la directora salteña Bárbara Sarasola-Day

Estreno. Los caminos del deseo se cruzan en un oscuro triángulo amoroso. La película que pasó por el Festival de Berlín se centra en una pareja en crisis que debe alojar en su casa a un pariente casi desconocido.  

Martes 25 de Marzo de 2014

El deseo, el tabú y la mirada de los otros son algunos de los temas centrales de "Deshora", la película de la cineasta salteña Bárbara Sarasola-Day que pasó por el Festival de Berlín y que el jueves se estrena en Rosario. Protagonizada por Luis Ziembrowski, María Ucedo y el colombiano Alejandro Buitrago, esta coproducción entre Argentina, Colombia y Noruega describe el drama de una pareja de clase alta que pasa por una crisis matrimonial, la cual se ve acentuada con la inesperada llegada de un primo de ella, que desata miserias y pasiones ocultas.

El filme se presentó con éxito en distintos festivales internacionales, y Sarasola-Day se convirtió en la tercera cineasta salteña en debutar con su ópera prima en el Festival de Berlín, siguiendo el camino que ya transitaron su comprovincianas Lucrecia Martel, con "La ciénaga", y Daniela Seggiaro, con "Nosilatiaj-la belleza".

"Lo íntimo busca sus fronteras todo el tiempo, somos animales muy territoriales", dijo la directora sobre los personajes de "Deshora". "La mirada y la presencia de otros ponen en amenaza eso que reservamos para nosotros como un secreto y, en consecuencia, estamos frente a un doble juego: lo que se comparte y lo que se preserva, lo aceptable y el tabú", explicó. Según la cineasta, "entre estas orillas oscila el deseo, un sentimiento complejo que nos desubica, nos sumerge en terrenos extraños y nos devuelve a un espacio irracional y vital. Lo que más me atrajo son estas líneas delgadas, la fragilidad que hay cuando esos límites se desdibujan y las fronteras se traspasan, cuando el deseo nos pone frente a un abismo y quedamos al descubierto", se explayó Sarasola-Day, que trabajó antes como asistente de dirección y producción.

La película se centra en Ernesto y Helena, que llevan muchos años de casados. La pareja vive en una finca aislada entre campos de tabaco y la selva de alta montaña en el noroeste argentino. Un día reciben a Joaquín, un primo casi desconocido de ella recién salido de un centro de rehabilitación, que ha sido enviado por su familia —y en contra de su voluntad— a pasar un tiempo allí. El matrimonio está atravesando una frágil situación: la dificultad para concebir un hijo los ha sumido en una obsesión y también en la pérdida de deseo. La nueva presencia será para Helena una oportunidad de reinventarse, y para Ernesto un poco de oxígeno. Sin embargo, la convivencia desestabilizará a la pareja y un triángulo amoroso comenzará a tomar forma.

Según la directora, el problema más profundo de la pareja protagonista "es ese universo de seguridades y planes comunes que pasan de ser un deseo a un deber: cuando ese proyecto no se actualiza y queda en un espacio cristalizado y de silencio, o cuando paralelamente se fantasea con otra vida posible que no se es capaz de encarar", analizó.

En ese contexto, la presencia de ese primo lejano provoca la aparición de pulsiones reprimidas, deseos ocultos y hasta crueldad en los personajes. "La presencia de cualquier persona nueva en nuestras vidas trae consigo una oportunidad, como si pudiéramos arrancar de cero y mostrarnos al otro idealmente", apuntó Sarasola-Day. "La mirada del otro es movilizadora, el primo pone en tensión eso, es como un espejo que devuelve algo a los otros personajes y, a su vez, ellos encuentran difícil reconocerse. El deseo es complejo y hay un punto en que el cuerpo se manifiesta y decide más que nuestra cabeza. Ese terreno lleno de contradicciones, grises y ambigüedad es el que me interesó. El sexo es una forma de expresión de muchas otras cosas y es ése excedente el que rescata la película", concluyó.

Machismo, decadencia y clases sociales

La directora Bárbara Sarasola-Day nació en 1976 y creció entre Salta y Buenos Aires. Estudió Comunicación en la Universidad de Buenos Aires y tomó cursos especializados en cine en Londres y Barcelona. “Deshora” plantea ciertos temas que caracterizan a la sociedad salteña como el machismo, las diferencias de clase y la descripción de una aristocracia latifundista en decadencia. “Muchas de esas cuestiones atraviesan la película porque me atraviesan a mí”, dijo la cineasta. “Salta es mi lugar, crecí en esa idiosincrasia y situé la historia en la clase social en la que me crié. Es una sociedad patriarcal con un fuerte machismo que se evidencia en mayor grado que el que existe en todo el país. Además hay formas de relación entre las clases que aún se reproducen, se cuestionan poco, se naturalizan y resultan difíciles de entender y son terriblemente rancias”, aseguró.

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