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El jefe de la División Judicial defendió elaccionar de sus agentes

Cristian Romero declaró ayer que los tres empleados de su repartición que fueron al country de la ciudad bonaerense de Pilar en el que vivía el asesinado empresario Luis Medina,...

Jueves 06 de Febrero de 2014

El jefe de la División Judicial de la policía rosarina, Cristian Romero, declaró ayer que los tres empleados de su repartición que fueron al country de la ciudad bonaerense de Pilar en el que vivía el asesinado empresario Luis Medina, "fueron a hacer muestras fotográficas en el marco de una investigación previa al crimen y sin ninguna intención de entrar a la casa". Lo hizo ante la jueza de Instrucción Alejandra Rodenas, quien investiga el homicidio del hombre que tenía 42 años y estaba vinculado al tráfico de drogas cuando cayó bajo las balas en acceso Sur y Ayolas el domingo 29 de diciembre pasado junto a su pareja, la promotora Justina María Castelli, de 23 años.

De esa manera Romero repitió el discurso que ya habían brindado sus tres subordinados ante la misma jueza. Es que en el marco de la investigación del homicidio hubo al menos un par de puntos oscuros: el secuestro de una computadora personal de Medina que no pudo ser desbloqueada por los policías de la División Judicial y terminó en manos de un funcionario político del Ministerio de Gobierno de la provincia; y el viaje que el 4 de enero tres hombres de esa misma repartición policial realizaron al country Haras del Pilar, donde el hombre asesinado vivía junto a su pareja, sin autorización judicial alguna.

Está todo asentado. "No fue algo aislado ni oculto. Lo que iba a realizar la comisión policial quedó asentado en el libro de guardia de la repartición y estaba en conocimiento de la superioridad", dijo ayer Romero.

Los tres policías que llegaron a la vivienda del country fueron Néstor Chazarreta, José Luis Ramonda y Miguel Giordano, quienes al declarar el 9 de enero (según indicó en su momento el abogado Eduardo Campisciano) "estaban realizando una investigación sobre Medina desde antes del asesinato y de la cual tenía conocimiento el juzgado de Instrucción 5, a cargo de María Luisa Pérez Vara".

Un día después debió haber declarado Romero, pero el oficial adujo que estaba de vacaciones y entonces todo se pasó para ayer. "Vengo a señalarle a la jueza (Rodenas) lo que sostuve desde el primer momento. Los tres empleados que fueron al country donde vivía Medina iban a hacer unas muestras fotográficas y nunca a entrar a la casa. No se ocultaron, no disimularon ni su identidad ni su condición policial, tampoco su propósito cuando se los preguntaron" en el acceso al predio, dijo el comisario a La Capital en la puerta del juzgado.

Asimismo, Romero dijo que "el padre de Justina Pérez Castelli (la joven pareja de Medina) fue con ellos de propia voluntad y porque conoce a uno de los policías de la División, al que le tiene confianza".

Además, Romero explicó que "jamás los policías dijeron tener orden judicial ni invocaron el nombre de la doctora Rodenas" en el country. Y resaltó que "el tipo de acción que se desplegó es habitual en investigaciones preliminares tendientes a que luego se adopten medidas judiciales".

Vale recordar que el fiscal de Pilar, Gonzalo Acosta, quien actúa en la presunta intromisión de los policías rosarinos, afirmó que "Romero ratificó el 4 de enero que sus subordinados habían ido a cumplir una misión y que el jefe de policía de la provincia, Omar Odriozola, estaba al tanto de ello".

"Ellos afirmaron que nunca fueron al country con una orden específica, ni verbal ni escrita, de la jueza Rodenas. Sólo estaban investigando dónde quedaba la casa para chequear información y eventualmente, si se cruzaba un dato, solicitar alguna medida concreta. No fueron para entrar a la propiedad", explicó oportunamente el abogado de los agentes.

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