El jefe de Gabinete
En una entrevista publicada el 22 de diciembre, el sagaz analista político Rosendo Fraga asesta que “en sus 19 años de existencia, la Jefatura de Gabinete nunca tuvo poder porque la Constitución no se lo da”.

Miércoles 08 de Enero de 2014

En una entrevista publicada el 22 de diciembre, el sagaz analista político Rosendo Fraga asesta que “en sus 19 años de existencia, la Jefatura de Gabinete nunca tuvo poder porque la Constitución no se lo da”. El órgano fue parido por la reforma de 1994 a fin de fraccionar el monumental poder que se atribuía a Menem. De todos modos, el hiperpresidencialismo para nada cesó. Alberdi lo concibió para frenar la anarquía. Y en los EEUU, para rebajar los poderes de los 14 Estados. Alberdi, que pese a ser muy rico ambicionaba ser presidente, urdió que con 12 hombres se gobernaba el país a piacere: el presidente, ocho senadores sobre 14 y tres jueces de la Corte Suprema sobre cinco. Fraga, en tanto, creo se equivoca. Ya que la Constitución le depara al jefe de Gabinete un enorme poder. Al menos en lo formal: artículo 100. Ejerce la administración general del país; nombra a los empleados de la administración nacional; confecciona la ley de ministerios; tiene a su cargo el presupuesto de la Nación. Y varias otras relevantes atribuciones. Que las desempeñe o no es una cuestión de hecho. Para algunos, el funcionario es una especie de primer ministro. O un jerárquico vocero, o fusible, presidencial. O una etapa en aras a un régimen parlamentario, ya proyectado por Zaffaroni. De no ser así, el chileno Antonio Prieto gratamente cantaba “Son rumores”. Le cuadra lo que al jefe de Gabinete: una cosa es el cantante y otra cosa es la canción. El cantante tiene con qué, y el cantor tiene por qué.

Julio Chiappini
DNI 6.071.522