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El jazz local que apuesta a afianzar su identidad

El cuarteto rosarino RMDM que hoy presenta su segundo disco homónimo, a las 21.30, en el CEC Vinilo Café (Paseo de las Artes y el río), con entrada libre y gratuita.

Sábado 25 de Abril de 2015

El jazz atraviesa texturas melódicas, toma altura, se ajusta a una forma y se suelta para buscar otra más genuina. Por ese camino va RMDM, el cuarteto rosarino que hoy presenta su segundo disco homónimo, a las 21.30, en el CEC Vinilo Café (Paseo de las Artes y el río), con entrada libre y gratuita.

   “RMDM” es el segundo trabajo de estudio, que se lanzó por la Editorial Municipal de Rosario a través de su Programa de Coproducciones Discográficas, del grupo que integran Mariano Ruggieri (teclados), Emanuel Marquiore (guitarra), Franco Di Renzo (contrabajo) y Sebastián Mamet (batería).

   Integrado por diez temas de su autoría, la banda se mueve dentro de un estilo que respeta las cadencias clásicas del jazz, pero se permite correrse hacia otros géneros, como el country (“Les bons plans”) o virar hacia instancias más rítmicas, con cierto guiño de fusión, como en “Keith” (inspirado en Keith Jarret, más por su figura que por el concepto del tema), o bien puede recordar a la música de Pat Metheny, como es el caso de “Impulso”.

   “Creo que en el momento en que grabamos «Respiro», nuestro primer disco, nos sentíamos muy identificados con esas composiciones, con ese sonido y esa estética. «RMDM» es igual de representativo, pero es otro momento de nuestro proyecto. Sinceramente lo llamamos así porque con ese nombre nos estamos presentando en vivo. El cuarteto se llama de esa manera y nos pareció válido para este momento”, destacó Sebastián Mamet a Escenario en referencia al sello de identidad que le da este disco, titulado con las siglas de sus integrantes, igual que el nombre del grupo.

   La música que seduce al grupo es tan variada, que no extraña escuchar guiños a otros géneros, que pueden virar del soul al funk. “Nos nutrimos de una variedad inmensa de música. Eso hace que las composiciones no tengan un sólo carácter, una única estética, un estilo determinado”, acotó el intenso percusionista.

   “Las canciones tienen un color, una idea y una dirección muy poco rígidas. Tienen que ver mucho con la música que estamos escuchando en ese momento, con nuestro estado de ánimo, con el estado de ánimo de las cosas que nos rodean en el proceso de creación. Por esto a veces se nos hace difícil juntar los temas para un disco, dado que buscamos tener un criterio sonoro, más allá del estilo de las composiciones y sus influencias”, indicó.

   Para Mamet no es muy pretencioso decir que ya hay un jazz con sello rosarino, o al menos argentino. “No, para nada. Hoy todas las músicas del mundo están al alcance de la mano. Eso hace más fácil el aprendizaje y la asimilación de la inmensa variedad que hay. Sin lugar a dudas, la composición e interpretación de la música tiene que ver con los estímulos y vivencias de un lugar determinado. Por eso creo que sí, podemos decir que hay un sonido argentino, un sonido rosarino”.

Y amplió: “Nosotros como individuos, que interactuamos artísticamente con otros, volcamos nuestras vivencias con el entorno que nos toca vivir, que a su vez va moldeando nuestra personalidad artística tanto individual como colectiva”, consideró.

   El proyecto inmediato de RMDM es la grabación del tercer disco. “Algunas composiciones de ese nuevo material vamos a tocarla el sábado (por hoy) para ver cómo funcionan con el sonido y la estética del grupo. La idea es grabarlo en un par de meses, cuando los temas se ablanden. Siempre es emocionante trabajar creativamente para dejar un rastro grabado. Eso que queda es el resultado de mucho esfuerzo y queda plasmado un momento artístico único e irrepetible”, dijo el baterista.

   “Como objetivo apuntamos a mejorar desde lo individual y sumar al espacio creativo que venimos teniendo con el cuarteto. Antes que nada somos amigos. No lo éramos antes de este proyecto, pero inevitablemente después de cuatro años de trabajo conjunto surge la amistad. Desde ahí nos planteamos pasarla bien, disfrutar cada ensayo, cada tocada que tenemos”, dijo, y remató como para hacer un cierre de semifusas con platillos: “Madurar musicalmente juntos es el objetivo artístico, divertirnos es el súper objetivo”.

Pedro Squillaci

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