Mayo llega hoy a su fin y por segundo mes consecutivo el Instituto Provincial de Estadística y Censos (Ipec) no dio a conocer el Indice de Precios al Consumidor (IPC). Aunque no hubo explicación oficial, la retracción informativa sobre la inflación de la provincia emparenta a Santa Fe con Mendoza, donde a mediados de mayo se confirmó que su organismo estadístico dejará de relevar los precios.
En silencio, y mientras el gobernador cuyano informaba públicamente que sus estadísticos se dedicarían a realizar otra mediciones, en Santa Fe la continuidad informativa del índice de precios se quebraba. A fines de marzo se difundió el último informe de inflación provincial. Fue el correspondiente al mes de febrero y marcó una suba de precios del 0,9 por ciento en toda la provincia y de 0,8 por ciento en Rosario. En el año, acumulaba un 2 por ciento de inflación. En el segundo mes, reflejaba cómo los alimentos se sumaban a la dinámica inflacionaria que venían registrando los servicios, por la suba de tasas y tarifas.
Al no contar el Ipec con un cronograma de difusión, sorprendió pero no tanto que los datos de inflación de enero se dieran a conocer recién el 2 de marzo. En la mayoría de las ocasiones, el IPC de Santa Fe se difundía durante la última semana del mes posterior al relevado. Así ocurrió con los datos de febrero, que se informaron el 28 de marzo.
Esa fue la última vez que se vio al índice de precios provincial. En marzo, los precios se desmadraron, como se puede percibir tanto en el bolsillo como en la demora de los gremios del sector privado para cerrar los acuerdos paritarios. En Rosario, ese salto fue reflejado por la medición de una entidad privada, el Cesyac, que aunque no cuenta con la estructura ni con la misma base de relevamiento que los organismos oficiales, brinda desde hace dos meses la única estadística disponible en la región.
El Cesyac relevó un fuerte salto de precios en marzo en Rosario, del 3,49 por ciento, y en abril la tendencia inflacionaria se consolidó con una marca del 4,12 por ciento. En la publicación del 9 de mayo, cuando se informó que el Cesyac medía un 9,68 por ciento para el primer cuatrimestre del año, LaCapital explicó que esa información no podía ser contrastada con la oficial porque que el organismo no había dado a conocer los incrementos de marzo.
Poco más de un mes después, el gobernador de Mendoza anunció oficialmente que dejaba de medir la inflación. Como el de la mayoría de las provincias que medían la inflación, los datos que arrojaba el organismo cuyano eran muy superiores al del Indice de Precios al Consumidor (IPC) que publica mensualmente el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), y que solía tomarse como referencia para todo el país. Esas diferencias fueron incluso motivo de una polémica pública en 2007, cuando en Buenos Aires le cambiaron los números al informe provincial.
En la misma nota en que se informó sobre la decisión del gobernador kirchnerista Francisco Pérez, este diario subrayó que los números de Santa Fe seguían brillando por su ausencia. El lunes pasado, el director del Ipec, Jorge Moore, aseguró que no había ninguna decisión política en tal sentido, y explicó que las demoras obedecían a "algunos detalles" por resolver y que el miércoles, ayer, se iban a dar a conocer los números. Ayer no respondió a los llamados.
El relevamiento se hace. En paralelo, representantes gremiales del área del organismo de estadística admitieron que "algún problema" había con el índice de precios y aseguraron que incluso el tema había sido "mencionado" durante una asamblea.
El hecho es que hasta ayer no había noticias sobre los datos de inflación de la provincia. La especulación es que esa medición siguió el camino del índice mendocino y estaría en el limbo como en tributo a una suerte de "transversalidad estadística" con el gobierno nacional. La sintonía con la presidenta Cristina Fernández es una de las marcas registradas de la administración de Antonio Bonfatti.