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El Indio Blanco ganaba el 50 por ciento de lo que facturaba

El párrafo se lee en la resolución del procesamiento a Juan Carlos Enrique Cabrera, apodado el Indio Blanco, dueño del clausurado cabaret La Rosa Sexy Bar, de Callao 123-125 bis.

Domingo 09 de Junio de 2013

“Al final de la noche, el dueño —o la encargada llamada Mariela o Mariela Otta— le rinde a cada alternadora las copas invitadas y los servicios sexuales llevados a cabo (el 50% de sus servicios es para el dueño y el resto para la alternadora), lo cual se lleva anotado en fichas o planillas para cada alternadora con su nombre de fantasía”. El párrafo se lee en la resolución del procesamiento a Juan Carlos Enrique Cabrera, apodado el Indio Blanco, dueño del clausurado cabaret La Rosa Sexy Bar, de Callao 123-125 bis.

Lo dictó el viernes último la jueza de Instrucción Alejandra Rodenas por entender que Cabrera, con total impunidad y a la vista de todos por más de una década, facilitaba y explotaba la prostitución en el cabaret más famoso de Rosario, a tal punto que fue promocionado para los turistas en la web del municipio.

Con el escrito en la mano, que deja en claro cómo era la mecánica comercial en el cabaret y el hotel lindero, Rodenas habló ayer con La Capital y no descartó nuevos procesamientos a más actores involucrados en la causa. Remarcó que la investigación se profundizará en otros estamentos (remitió la causa a la Justicia Federal para que determine si existe el delito de trata de persona y dio parte a la Administración Federal de Ingresos Públicos para que indague el origen patrimonial de Cabrera).

Además, pidió a la División Informática de la Policía de Santa Fe que desgrabe todo el material fílmico- audiovisual registrado en una consola secuestrada en el lugar. Y aclaró que Cabrera, amparado en la legislación procesal provincial, podrá gozar en los próximos días de una libertad reglada y no quedará en prisión preventiva como indica la nueva ley de trata, vigente desde 2012.

Esto implica que Cabrera, para recuperar su libertad, deberá pagar una abultada fianza, tendrá que tener un garante personal, en principio no podrá ausentarse de la ciudad y se le retendrá el pasaporte. Pero además, se le trabó un embargo de cien mil pesos (100 mil pesos).

“Debe quedar claro que este Tribunal no persiguió ni a la prostitución, que no es un delito, ni a las prostitutas , que no son delincuentes; sino a quien explotó ambas cosas en La Rosa. Este procesamiento seguramente no terminará con la problemática, pero es un empezar”, dijo la jueza.

 

Fifty-fifty. De acuerdo a las declaraciones testimoniales de 18 víctimas que se adjuntan en el escrito, Cabrera y una encargada se quedaban con la mitad de los servicios de las mujeres que trabajaban en alguna de las actividades del lugar (o en todas ellas).

Las “alternadoras” eran las que tomaban copas con los clientes (en un promedio de 15 minutos y a un costo mínimo de cien pesos la copa). La misma mujer u otra realizaba shows eróticos (por los que cobraban un mínimo de cien pesos) o tenían sexo en el segundo piso del hotel contiguo (donde se pagaba “el pase” o tarifa, por el combo de hospedaje y servicio sexual, cotizado en 350 pesos la media hora y 700 la hora).

A pesar de los testimonios, en la declaración indagatoria Cabrera negó todos los hechos y se declaró inocente.

Y si bien el día que se allanó La Rosa la policía lo encontró semidesnudo en los techos, dijo que “simplemente se encontraba descansando en un altillo”, que es “un laburante” y “30 familias dependen de su negocio”.

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