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El ícono que fue absorbido por el monstruo de la fama

Jim Morrison y su banda, Los Doors, fueron el ícono de una generación y su música era casi un elemento secundario.

Domingo 08 de Diciembre de 2013

Jim Morrison y su banda, Los Doors, fueron el ícono de una generación y su música era casi un elemento secundario. Con su muerte, con tan sólo 27 años, surgió el mito de este artista que hoy hubiese cumplido 70 años.

   Su pelo estaría canoso o se le habría caído, sería jurado de un programa televisivo de talentos o quizás estaría embarcado en proyectos musicales sin importancia. O formaría parte del grupo de hombres mayores que siguen haciendo buena música, como Paul McCartney o Eric Clapton. Nadie sabe qué habría sido de Jim Morrison, el poeta, músico, artista y sex symbol, de haber llegado a las siete décadas de vida.

   James Douglas Morrison fue un buen alumno en su infancia, pero en la pubertad cambió. Sus padres lo mandaron a vivir con sus abuelos presbiterianos, estrictos y abstemios, precisamente a él, que luego no dejaría de probar ninguna droga.

   Padre e hijo representaban las dos visiones de aquella época. El padre, George, daba mucha importancia a la educación y fue ascendiendo en la Marina hasta llegar a ser almirante. Mientras él comandaba un escuadrón de portaaviones en Vietnam, su hijo llamaba a la revuelta en Estados Unidos. “Me interesa todo lo que tenga que ver con la revuelta, el desorden, el caos, sobre todo las acciones que al parecer no tienen ningún sentido”, declaró en cierta ocasión.

Morrison no era un músico, sino un poeta, pero en algún momento le puso música a sus textos. Con su amigo Ray Manzarek creó The Doors, nombre inspirado en el ensayo psicodélico “Las puertas de la percepción” (“The Doors of Perception”), de Aldous Huxley.

   Al principio tocaban en el club nocturno Whisky a Go Go de Hollywood; a fines de los años 60 tocaban allí por un par de cientos de dólares Van Morrison, The Byrds, Frank Zappa y Los Doors. Muchos de los éxitos de la banda, como el hit “Light My Fire”, fueron escritos por el guitarrista Robby Krieger. Pero Morrison era el rostro de la banda, se hizo famoso, amado y odiado.

   En aquel entonces, ser un revolucionario no era sólo una pose. Se acusó a Morrison de haberse desnudado en público y un tribunal lo sentenció a hacer trabajo comunitario. Muchos años después fue indultado: en 2010, 40 años después de su muerte.

   La fama fue retrocediendo, al igual que la salud. El abuso del alcohol y las drogas convirtieron al antiguo sex symbol en un hombre regordete, de barba, con problemas respiratorios.

   Sigue sin estar claro incluso hoy qué pasó exactamente el 3 de julio de 1971 en su vivienda de París. Su novia, Pamela Courson, que tres años después falleció de sobredosis, dijo que lo había despertado y metido bajo una ducha de agua fría. En ese momento vomitó y comenzó a sangrarle la nariz. Cuando llegaron los médicos ya estaba muerto.

   Apenas tenía 27 años -como Brian Jones, Janis Joplin, Jimi Hendrix, Curt Cobain o Amy Winehouse-. Y así nació la leyenda del “club de los 27”, porque muchos músicos, ya sea por deseo propio o accidente, murieron a esa edad por el alcohol, las drogas o una escopeta.

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