El hotel Llao Llao, un emblema de Bariloche que brilla a nivel internacional
El histórico complejo creado por el arquitecto Alejandro Bustillo es hoy un establecimiento de cinco estrellas que sorprende a los visitantes.

Lunes 18 de Mayo de 2015

Obra del arquitecto argentino Alejandro Bustillo, creador entre otros de los edificios del Banco Nación de Buenos Aires, del casino de Mar del Plata y de la Catedral de Bariloche, visitar el hotel Llao Llao aparece citado como “una de las mil cosas para hacer antes de morirse”. Y, en realidad, la frase del autor no parece exagerada.
  El Llao Llao, que sufrió los avatares de la historia argentina, con incendios de su estructura original del ciprés nativo en esta bellísima región, y hasta fue increíblemente cerrado por la dictadura cívico militar en 1978, aparece hoy reconvertido en un lujoso hotel de cinco estrellas, con todas las comodidades de un resort, con spa, piscinas, restaurantes, arquería y hasta una cancha de golf de 18 hoyos.
  El imponente edificio es un enorme chalet de ocho plantas enclavado en medio de un valle, a orillas del lago Nahuel Huapi y rodeado de montañas, dividido en dos alas: la Bustillo, que es la construcción original, con habitaciones más tradicionales, y la Moreno, de construcción reciente, con habitaciones modernas, con paradisíacas vistas del lago y la montaña. Por ejemplo, una habitación suite del ala Moreno consta de un living y un dormitorio con balcón enormes, pero además el baño con bañera con hidromasajes con vista al lago es casi tan grande como los otros ambientes.
  Las esculturas de bronce de dos enormes perros custodian el acceso a los amplios pasillos con paredes recubiertas por madera de ciprés del Llao Llao (que en idioma mapuche significa “dulce dulce”) y todo el edificio está perfumado por lavanda, una flor original de esta zona. Hasta los baños de la planta baja tienen crema para manos con esa fragancia.
  “El hotel es un destino en sí mismo”, resume Lucila Seeber, la relacionista pública del Llao Llao a La Capital, en una encantadora visita para la que dispone de todo el tiempo de este paraíso.
  “El hotel una H apaisada, con vistas a los 360 grados: al lago Moreno y a los cerros Otto y Campanario al oeste, y al lago Nahuel Huapi al frente. El trabajo está repuntando. Vienen desde pasajeros nacionales hasta huéspedes de todo el mundo. En julio vienen los brasileños y también muchos turistas de Estados Unidos. Somos hoteles Leading, una membresía en la que estamos los 400 mejores hoteles del mundo”, explicó Seeber, una porteña que se tornó en barilochense por adopción.
  La norma de calidad que impone la membresía es puesta a prueba con visitas sorpresa de inspectores que controla todo, “desde cuántas veces suena el teléfono cuando llama el pasajero a la atención en recepción, pasando por cuánto tarda el chek in; es decir que se monitorea la calidad de los servicios y los productos”, indicó Seeber.

Un hotel con historia. El edifico original del Llao Llao, totalmente construido por Bustillo en madera de ciprés, fue inaugurado el 9 de enero de 1938, pero se incendió al año siguiente, el 1º de enero de 1939. “Entonces al segundo edificio Bustillo lo hizo de piedras y sólo lo recubrió en madera”, explica Seeber. Esta segunda obra, inaugurada el 15 de diciembre de 1940, fue estatizada y luego cerrada por la dictadura en 1978. Finalmente, el 3 de julio de 1993 fue reabierto y hoy, totalmente refaccionado y ampliado, pertenece a los grupos argentinos Sutton e Irsa.
  “La piscina descubierta no tiene borde, entonces tiene una vista extraordinaria del lago Moreno y del cerro Tronador”, sorprende Seeber sobre la pileta climatizada con una parte cubierta y otra al aire libre. “La idea es que el huésped encuentre todo aquí, por eso el hotel cuenta con centro de convenciones, de negocios, de compras, agencia de turismo, alquiler de autos, spa, gimnasio, restaurantes, salones de fiesta, clases de arquería, de tango y una cancha de golf profesional”, enumeró sobre esta “ciudad” dentro de Bariloche.
  Buena parte del éxito con de la estadía de los pasajeros está sustentada con el servicio y la comida. “Netamente soy un defensor del producto. Patagonia es un restaurante de productos regionales donde lo complejo es el cambio de carta porque el cliente siempre busca trucha, cordero, ciervo y chocolate. Y, si no, tengo Asador, que es un restaurante más tradicional”, señala Federico Domínguez Fontana, el chef platense y patagónico del Llao Llao que trabajó en Europa pero defiende los productos de color local.
  “Ni la langosta ni la trucha son originarias de aquí, pero todos van a saber que a la primera la traigo congelada. Aprendí muchísimo en Europa, pero el Llao Llao es un hotel importante y la Patagonia me dejó su sabor”, precisó.
  Como plato local destaca la empanada de cordero o de trucha, “que es un plato sencillo. El cordero se suda en cebolla, hierbas y vino tinto durante más de tres horas y a la masa de la empanada le pongo un cubito de queso azul. Ese es el secreto de la empanada de cordero”, confiesa.

Reanudó actividades el aeropuerto de Chapelco

El aeropuerto de la ciudad neuquina de Chapelco abrió ayer al mediodía luego de permanecer casi un mes cerrado por las cenizas que llovieron sobre esta zona de la comarca andina, según confirmó el presidente de la Cámara de Agencias de Turismo de esa ciudad, Alejandro Klap, a La Capital.
  El aeropuerto Aviador Carlos Campos reanudó su actividad con el aterrizaje del vuelo 1664 de Aerolíneas Argentinas, que arribó a las 13.10, procedente de la ciudad de Buenos Aires, y fue recibido con bombos y platillos por el subsecretario de Turismo de San Martín de los Andes, Sergio Sciacchitano, en un clima de fervor popular.
  “A los pasajeros los recibieron con chocolate”, contó Klap, apenas recibió la noticia más esperada por los habitantes de esta región que vive del turismo desde el jueves 22 de abril, cuando el último vuelo de Aerolíneas Argentinas partió a las 14.30 desde Chapelco y una hora y media después se produjo la primera erupción del volcán chileno Calbuco, que hizo caer una leve lluvia de cenizas sobre San Martín de los Andes, a raíz de la cual la estación aérea ubicada a casi 23 kilómetros de esta pintoresca ciudad permaneció cerrada durante 25 días.

“Para los medios, la noticia es que haya cenizas, no lo que pasa”

“Tenemos un problema, que son los medios. El 22 de abril un cliente que tenía contratada una excursión de pesca para el año que viene me mandó un mail que decía: «Vemos que hay problemas con las cenizas. ¿Sabés cómo va a estar la situación el 16 de abril de 2016?»”, precisó ayer el presidente de la Cámara de Agencias de Turismo de la coqueta ciudad de San Martín de los Andes, Alejandro Klap, en diálogo con La Capital sobre la situación actual de la región.
  El empresario de turismo, un porteño de 40 años que vive desde los ocho en San Martín de los Andes, es guía de pesca y expone con crudeza la convicción casi unánime que tienen los habitantes de la comarca andina sobre el tratamiento de las tres erupciones del volcán trasandino Calbuco hicieron algunos medios nacionales.
  “Este problema con lo que dicen los medios ya lo tuvimos con el Puyehue. Dicen «explotó un volcán den la Patagonia», pero resulta que la Patagonia empieza en Caviahue y termina en Ushuaia”, se enoja, con razón, el dirigente empresario.
  “Nosotros subimos la información y las fotos a las redes sociales para explicar qué era lo que realmente estaba pasando, que la zona no estaba tapada por las cenizas, pero a los medios no les interesa tomarlas porque para ellos que no haya cenizas y salga el sol en San Martín de los Andes no es noticia. Para ellos la noticia es que explotó el volcán. Había un canal que ponía «Esperan la cuarta erupción». ¡Mirá vos! ¡Si la primera vez el volcán explotó y no le avisó a nadie! ¿Cómo saben ellos ahora cuándo va a explotar de nuevo? ¡Son todos vulcanólogos!”, concluyó.
“No tenemos cenizas, la zona está preparada para recibir a los turistas”, indicó.