Domingo 15 de Mayo de 2011
Bibi Aisha, una joven que había sido víctima del fundamentalismo talibán y ahora vive con una familia sustituta en Estados Unidos, reveló las duras condiciones a que son sometidas las mujeres en algunas aldeas afganas.
La chica de 18 años fue sometida un castigo salvaje por intentar escapar del maltrato de la familia de su marido en Oruzgan.
Un grupo talibán golpeó la puerta de su casa y se la llevó para juzgarla. Su cuñado la sostuvo y su marido le rebanó la nariz y las orejas. "Me desmayé. En medio de la noche se sentía como si hubiera agua fría en la nariz. Abrí mis ojos y yo ni siquiera podía verme por toda la sangre", contó tiempo después al periodista de la revista que la encontró en un refugio militar de Kabul, la capital afgana.
Aisha fue sometida a cirugías reparadoras que le han devuelto su nariz y las orejas.