Lunes 12 de Septiembre de 2011
La benemérita y centenaria institución Hogar del Huérfano, fue fundada por las Damas de Caridad de Rosario (una sociedad filantrópica), el 11 de diciembre de 1869. Mientras en Paraguay se acercaba el final de la tristemente célebre Guerra de la Triple Alianza, aquí, en nuestra ciudad, había personas que se aliaban para una finalidad altruista. Pero en la actualidad, el Hogar ha entrado en crisis por un caso de abuso a un niño allí alojado; grave situación que está siendo investigada por la Justicia. En la antigua institución se hallan chicos huérfanos de toda orfandad, es decir sin padre, sin madre, sin parientes que se interesen por ellos; y niños que si bien tienen con vida a sus padres, han sido derivados allí por distintos motivos como abandono, violencia o abusos. Me parece que en el primer caso, los chicos debieran darse rápidamente en adopción definitiva; y los pibes que tienen a sus padres desde un punto de vista físico pero no afectivo, tendrían que ser entregados lo antes posible, a esas familias transitorias que tan generosamente se ofrecen para albergarlos en su casa e integrarlos al propio seno familiar. Es bien sabido el dolor que sufren esas familias cuando el niño debe ser retirado por mandato judicial, después de haberse encariñado con él; por eso la colaboración de las "familias provisorias" merece el mayor respeto, admiración y agradecimiento de parte de la sociedad. Como sostiene el ministro de Desarrollo Social de la provincia, Pablo Farías, el Hogar del Huérfano debe ser sólo un lugar de estadía transitoria. Ya lo dijo en su exilio el compositor chileno Julio Numhauser: "Cambia, todo cambia"; y esta entidad no tendría que ser la excepción. Debería cambiar; creo que los chicos no deben permanecer allí por largos años, recibiendo visitas que aunque estén inspiradas por los más nobles sentimientos, casi siempre despertarán ilusiones que no podrán convertirse en felices realidades en su totalidad. La directora y el personal desarrollan una labor ímproba y admirable con los chicos; que van a la escuela, juegan y se alimentan. Un caso lamentable de horroroso abuso no alcanza a empañar una trayectoria de 142 años; sin embargo ya es hora de que el augusto ámbito del Hogar del Huérfano guarde las voces, las corridas, las risas y la íntima tristeza de esos niños durante el menor tiempo posible.
Edgardo Urraco