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El heroísmo, entre la risa y el terror

"Un punto de partida sería la historia argentina desde el Billiken". Así definió el actor Pablo Palavecino la síntesis de "El susto, 1813", la obra que se presenta hoy, a las 21, en el teatro...

Viernes 07 de Junio de 2013

"Un punto de partida sería la historia argentina desde el Billiken". Así definió el actor Pablo Palavecino la síntesis de "El susto, 1813", la obra que se presenta hoy, a las 21, en el teatro La Comedia (Mitre y cortada Ricardone). Sin embargo, en el medio de esta comedia negra se dirimen muchas otras cuestiones en el contexto de las Invasiones Inglesas. Los protagonistas son una mujer "de armas tomar", dos oficiales argentinos formados en España y un "cuarto personaje", como el aljibe, una gran incógnita, testigo de intrigas y origen de los miedos y tentaciones más profundas del trío.

Junto a Mariela Acosta y José Luis Arias, Palavecino, rosarino y radicado en Buenos Aires desde hace veinte años, interpretan los personajes de este singular texto de Totó Castiñeiras, el mimo argentino que forma parte del espectáculo "Quidam", del Cirque du Soleil. La obra fue estrenada en Mar del Plata y actualmente está en cartel en "El camarín de las musas", de Buenos Aires.

"Es una comedia negra, todo transcurre en una Buenos Aires colonial de 1813 en el medio de las Invasiones Inglesas. Es bastante absurdo. No es tal cual lo histórico", adelantó Palavecino y explicó que la idea surgió "a partir de un personaje femenino, se pensó en Desdémona, como una caudilla argentina, como una Juana Azurduy en el medio de la guerra y las invasiones".

A ella se suman dos soldados argentinos formados en España que vienen a luchar a su país. "Todo transcurre en un patio colonial donde hay un aljibe. Ese aljibe en realidad es el eje de todo, allí hay algo que se esconde en esta Buenos Aires colonial donde las mujeres tomaban partido y salían a pelear. El personaje central es una mujer, María, y están el General y el Teniente que vuelve a la Argentina con garbo flamenco, con tono español y viendo a Europa como se la veía en esa época".

"La relación que se establece entre los personajes es ambigua", contó el intérprete y explicó: "Hay un hilo conductor, pero se va traicionando constantemente. No es muy lineal en ese sentido. Hay momentos en que el General y el Teniente planean asesinar a María, aunque no ocurre y la obra va girando como un prisma. También hay una atracción sexual entre los tres. Se ve una atracción entre el Teniente y el General que después gira y también se da entre el General y María. La obra se contradice todo el tiempo y también hay momentos de sueño en los que María sueña que mata a uno de ellos y que va a la guerra".

—¿El texto propone humanizar al héroe, alejarlo de los estereotipos, mostrarlos con sus contradicciones?

—Lo que dice Totó es que para ir a lo básico partimos de lo que aprendimos de chicos de la historia argentina, lo que se nos explicó en el Billiken. A partir de ahí ve qué nos quedó de eso, qué residuos sobreviven, qué nos imaginamos de lo que nos contaron y cómo eso va cambiando y va hacia el humor. Un punto de partida también sería eso: la historia argentina desde el Billiken. Desde ese lugar aparece todo lo otro. Y todo sucede alrededor de ese aljibe, que es como si tuviera vida, casi un cuarto personaje por el que todos se sienten atraídos y en el cual puede desenroscarse el susto.

—¿Se puede hacer alguna proyección sobre la actualidad?

—En realidad eso que el personaje central sea una mujer, que sea una caudilla, de armas tomar, la que tiene los pantalones, tiene que ver con que las mujeres empezaron a ocupar otros lugares y a manejar determin adas situaciones. El personaje principal es el de María es el que lleva el hilo y los dos varones deambulan alrededor de ella, se sienten atraídos, pero en algún punto también quieren eliminarla. Hay como un deseo de tirarla al pozo, aunque eso llega a ocurrir nunca. Y el pozo también son los miedos a lo desconocido.

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