El gremialista asesinado no se resistió ante sus captores
Los investigadores del crimen de Roberto Roger Rodríguez, tesorero del Sindicato de Maestranza (SOM) y presidente de la obra social de ese gremio, comenzaron a interrogar ayer a los testigos del club Fénix que vieron las caras de los asesinos...

Sábado 29 de Enero de 2011

Los investigadores del crimen de Roberto Roger Rodríguez, tesorero del Sindicato de Maestranza (SOM) y presidente de la obra social de ese gremio, comenzaron a interrogar ayer a los testigos del club Fénix que vieron las caras de los asesinos cuando se llevaron de ese lugar al dirigente para matarlo.
  Pero uno de los datos que más llamó la atención fue que Rodríguez se entregó a los sujetos que preguntaron por él en ese club —quienes le estaban poniendo un arma en el cuello— y evitó que sus amigos intervinieran en su ayuda.
  “Dejen, dejen, no hagan nada. Tranquilos”, les dijo Rodríguez a algunos de sus compañeros que amagaron intervenir cuando los sicarios aparecieron, según reveló Mario Paz, un amigo de Rodríguez desde hace varias décadas, que lo había conocido en Santiago del Estero y seguía encontrándose con él en Buenos Aires todos los miércoles y sábados, en el club para jugar al básquet.
  Los investigadores tomaron declaración a los testigos del club Fénix de Villa Devoto para tener los detalles de los momentos previos al secuestro e intentar reconstruir los movimientos de Rodríguez, mientras les mostraron una serie de registros fotográficos de hombres con antecedentes, con las características físicas de los sospechosos, para saber si podían identificarlos entre esos ex convictos.

Familia destrozada. Mientras tanto, los agentes de la División Homicidios de la Policía Federal no pudieron interrogar a los familiares y amigos íntimos de la víctima, como tenían previsto, porque ayer fueron inhumados los restos del sindicalista y estaban “quebrados”, según dijeron fuentes del caso.
  En rigor, los detectives querían saber por qué el dirigente había contratado en su casa un servicio de custodia privada en las últimas semanas y también confirmar si su hija era víctima de una extorsión de un ex preso, una de las tantas hipótesis que se investigan.
  No hay dudas de que los hombres que aparecieron el miércoles por la noche en Fénix y se lo llevaron para matarlo no conocían a la víctima pero sabían lo que tenían que hacer.
  Por eso preguntaron por el dueño de la camioneta Honda gris que estaba en la puerta y cuando Rodríguez se presentó como tal se lo llevaron en su propio vehículo, hicieron una cuadras, lo pasaron a un Peugeot 307 negro donde había una tercera persona y partieron rumbo a un baldío de Bella Vista, donde lo obligaron a arrodillarse y le pegaron un balazo detrás de la oreja.
  Mario Paz contó que habitualmente una quincena de comprovincianos se reúnen en el club a jugar al básquet y que el miércoles pasado Rodríguez había llegado primero junto a otro amigo.
  “Justo cuando estacionábamos nuestros vehículos, irrumpieron dos tipos armados. Sacaron un arma y fueron hacia él. Le dijeron: «¿Vos sos el dueño de la 4x4 estacionada afuera?». Roberto dijo sí y le colocaron el arma en el cuello. Algunos de nosotros amagó con intervenir, pero Roberto nos dijo «Dejen, dejen, no hagan nada. Tranquilos»”, señaló.
  Según dijo Paz, uno de los delincuentes afirmó que lo iban a dejar “a pocas cuadras” pero “lo metieron en su camioneta y salieron rápido”.
  Una hora después de la captura, Rodríguez, de 49 años, casado, con dos hijos y un nieto, fue encontrado de rodillas, golpeado y gravemente herido de un tiro detrás de la oreja izquierda, en el cruce de las calles Salliqueló y La Pampa, de Bella Vista, partido de San Miguel.
  Un vecino, que se identificó como Matías, contó que el hombre balbuceaba y, aunque estaba muy mal, llegó a ser trasladado con vida al hospital Larcade, de San Miguel, por los bomberos, donde murió a la 1.20 debido a las graves heridas.
  Rodríguez había sufrido numerosos golpes antes de ser ejecutado.

Filmaciones. Los investigadores, a instancias del fiscal Raúl Cavallini, estudian ahora las filmaciones del Camino del Buen Ayre donde se registró el paso de ese vehículo.
  También trascendió que el fiscal había pedido informes sobre el celular de la víctima —que le había sido sustraído— para conocer las últimas comunicaciones que mantuvo.
  Se esperan además informes sobre sus actividades bancarias y de tarjetas de crédito, para saber si el asesinato pudo deberse a una venganza económica, ya que Rodríguez era el tesorero del sindicato y se encargaba de manejar “toda la plata” del gremio, según dijeron allegados.
  Ayer a la tarde los restos de Rodríguez fueron inhumados en un cementerio privado de Ituzaingó. Cientos de personas se habían acercado para despedirlo a la casa velatoria de avenida La Plata 924, en el barrio porteño de Caballito. l (DyN y Télam)