El grave pecado de pensar
Me permito decir, en el marco de mis 40 años de militancia peronista y de compromiso con el ideal de Juan Domingo Perón y Eva Perón, con los aciertos y errores que marcan la vida de todo ser humano, que la independencia de criterios es una bandera que siempre estuvo vigente en el peronismo.

Jueves 08 de Enero de 2009

Me permito decir, en el marco de mis 40 años de militancia peronista y de compromiso con el ideal de Juan Domingo Perón y Eva Perón, con los aciertos y errores que marcan la vida de todo ser humano, que la independencia de criterios es una bandera que siempre estuvo vigente en el peronismo. En el marco de las recientes críticas formuladas al senador Carlos Reutemann por parte de dirigentes bonaerenses, debo recalcar que esta independencia de criterio Reutemann la demostró muchas veces: en el conflicto con el campo; en el voto negativo al blanqueo; en el no negarse a la vida democrática dentro del peronismo y, si se recuerda bien, incluso, cuando no permitió que un ex presidente le designara a dedo a quien debía ocupar un puesto en la lista como legislador nacional.

Y como bien dice el dicho, "el que avisa no traiciona", Reutemann advirtió debidamente y fue bien claro en el 2002, y para nada confuso, en cuanto a que no quería ser candidato a presidente. Considero que se debe ser respetuoso del pensamiento y de los tiempos de las demás personas. Y la estrategia para el peronismo santafesino debe ser, sin ninguna duda, la recuperación del poder en la provincia. En esta estrategia la figura de Reutemann adquiere ribetes especiales. Apoyado en esta convicción, como santafesino y peronista, reclamo el derecho que nos asiste a los hombres y mujeres de Santa Fe de ser artífices de nuestro propio destino y que ningún dirigente ajeno a la querida e invencible provincia tenga la injerencia o pretenda manejar los tiempos, los espacios y los planes de los dirigentes santafesinos y muchos menos de cuestionar sus ideas. En este mismo marco, les pido a los hombres y mujeres santafesinos que nos apoyen para la consecución del triunfo que anhelamos, en la convicción de que a partir del advenimiento de la democracia, en 1983 (y aun en anteriores épocas democráticas) desplegamos una acción en donde fueron notorios muchos éxitos, no para la dirigencia, sino para el pueblo. Sin ánimo de realizar una lista de aciertos, al pasar recuerdo que mientras otras provincias zozobraban por una política aliancista pésima, Santa Fe no sólo que se mantenía, sino que impulsaba obras. La acción interrumpida de los gobiernos peronistas, en razón del último traspié electoral sufrido, se debió a errores propios de los cuales todos somos conscientes. Se hizo, hay que decirlo, una incorrecta mirada de la realidad provincial santafesina. Con la la mayor de las humildades y autocríticas que no debimos ni debemos abandonar sostengo hoy, como siempre, la defensa irrestricta de la invencible provincia de Santa Fe y de su pueblo y el derecho que nos asiste a todos, sin influencias ni presiones extrañas a la vida santafesina, de ser protagonistas de nuestra historia.

Emilio Rodes

Ex diputado provincial. Congresal del Partido Justicialista