Sábado 17 de Julio de 2010
Como una red entretejida de historias reales y exageradas, Big Fish (El Gran Pez), dirigida por el gran Tim Burton, es la historia de Edward Bloom (protagonizada por el actor Albert Finney) y de aquellos que lo aman.
Big Fish es divertida, mágica y posee un relato excelente. Es una película que habla contra un mundo de leyes inalterables, de certezas absolutas, y plantea otro, lleno de fantasías contemporáneas de la mano de un vendedor que ha convertido las cosas más simples de su vida en leyenda y mito.
Las fabulosas historias de Bloom encantan a cualquiera que se encuentra excepto a su hijo Will (Billy Crudup), que también ha abandonado su hogar, pero en este caso para escapar de la gran sombra de su padre.
Cuando Edward enferma y su mujer, Sandra (Jessica Lange), trata de reconciliarlos, Will se embarca en su propio viaje personal.
Las historias de su vida: su nacimiento, su primera gripe, el día que se fue del pueblo a la ciudad, el amor e incluso un simple día de pesca pasan a ser, en su boca, aventuras tan grandes y espectaculares, tan llenas de fantasía y misterio, que por unos minutos olvidamos las leyes físicas, y nos permitimos soñar con gigantes, brujas y poetas.
Big Fish es también el viaje de un hijo en busca de su padre, para separar el mítico padre del real, reconocerlo y reconocerse.
Tim Burton, como en sus anteriores películas, nos cuenta que toda historia tiene algo de mito, algo de fantástica, venciendo los límites que a veces nos imponemos.
Poética película de este realizador. Brillante elenco... La magia existe.
(*) Secretaria general de Amsafé.