El gran peligro de las lanchas en el río
Un 21 de mayo de 2009 despedí por última vez a mi hijo Bruno Borsani, de 24 años. Después de trabajar acompañó a su primo a la isla en la piragua de Rodrigo. Después de pasar una tarde hermosa, volvían por el lugar más iluminado de día y de noche.

Lunes 19 de Noviembre de 2012

Un 21 de mayo de 2009 despedí por última vez a mi hijo Bruno Borsani, de 24 años. Después de trabajar acompañó a su primo a la isla en la piragua de Rodrigo. Después de pasar una tarde hermosa, volvían por el lugar más iluminado de día y de noche. Vieron una lancha que venía a toda velocidad sin conductor. No veían a nadie manejando. Comenzaron a gritar, a hacer señas, la gente de la isla se acercó para ver lo que pasaba. La lancha seguía hacia ellos y cuando prácticamente los tocaba, se tiraron de la piragua. Rodrigo hacia el centro del río y Bruno hacia la costa. La lancha pasó por arriba y con la hélice le sacó la mitad del cráneo a Bruno, que murió en el acto. No ahogado. Todo esto lo sabemos después de dos meses, cuando apareció en Arroyo Seco. Nos mataron a todos, no sólo a él. Nuestra vida cambió para siempre. Nos pasearon por todos los juzgados provinciales y federales, en Victoria y Nogoyá. El dueño de la lancha entregó dos baterías para los bomberos (ya que las fabrica) y trabajo comunitario por 18 meses que todavía no comenzó a cumplir. El acta del 1º de agosto de 2012 fue la sentencia, la cual no se ha cumplido hasta ahora. Lo que pasamos no se lo deseo a nadie. Tengo que destacar el desempeño del Tribunal de Victoria, del fiscal Guaita y el juez Callejas. Todavía esperamos que alguien se acuerde de que una mamá, una hermana y un hermano tuvieron que reconocer a Brunito, después de 60 días de estar en el río. Los acompaño en el sentimiento a la familia que perdió a su ser querido y el dolor del camino a seguir, las decepciones que van a sufrir a lo largo de mucho, mucho tiempo. Nunca serán los mismos. Alguien debe ocuparse de los seguros de las lanchas.

Laura Martínez,
DNI. 10.865.592