El gran escape
Este es el título de una película anglo americana ambientada en la II Guerra Mundial, con una breve actuación de Pelé. Soldados aliados prisioneros de los nazis planean escapar de sus carceleros.

Martes 17 de Abril de 2012

Este es el título de una película anglo americana ambientada en la II Guerra Mundial, con una breve actuación de Pelé. Soldados aliados prisioneros de los nazis planean escapar de sus carceleros. Para ello plantean un partido de fútbol entre prisioneros y sus guardianes. La organización del gran evento despreocupa a los alemanes de su misión de vigilancia y esa distracción facilita la ansiada libertad a los aliados. Hoy se terminó la guerra, desaparecieron los bombardeos, no hay prisioneros militares y la libertad física es un bien accesible a una gran mayoría de naciones. Entonces, ¿por qué sigue habiendo personas que desprecian esta libertad y procuran abandonar el país? Creo tener respuestas a esa pregunta. Para estas personas, la libertad física no lo es todo. No logran establecer sintonía entre sus sentimientos y la realidad nacional. No pueden justificar a los representantes electos que se desentienden de la seguridad ciudadana, del crecimiento exponencial de drogadictos. Están aprisionados contra su voluntad en un inentendible juego de poderes y luchas entre facciones de toda naturaleza. No quieren que la prepotencia y el número se impongan al razonamiento. Se sienten asqueados por participar indirectamente de un ambiente corrupto y genuflexo en el que conviven quienes desprecian al trabajo, a la Justicia, a las leyes. Se resisten a creer los datos oficiales sobre índices de inflación, pobreza, creación de empleo porque la diaria realidad les demuestra que esas informaciones son mentirosas. Hierven de indignación al enterarse de jubilaciones millonarias para funcionarios, magistrados, legisladores, personal retirado de Fuerzas Armadas y de seguridad mientras sobreviven malamente seis millones de jubilados con 1.600 pesos al mes. En este país hubo muchos que al sentirse encarcelados mental y emotivamente abandonaron a familiares y amigos porque su ser interior les señalaba otros destinos para un reconocimiento personal. Así sacaron pasaje de ida profesionales universitarios, técnicos informáticos, expertos manipuladores de maquinaria, deportistas, gente valiosa. Quizás tuvieron razón, quizás no. Presentimos que el cambio debe ser muy profundo, inmediato e iniciarse desde arriba. Procuremos que El gran escape sea solamente el recuerdo de un filme que ya fue.

Rubén Mario Baremberg / DNI. 6.012.531