Jueves 27 de Marzo de 2014
"El Gordo" es el operador de Bergoglio, su brazo político. Hablar con él es hablar con Bergoglio", confían en el círculo íntimo del Papa argentino.
"El Gordo", como le dicen en confianza, es el padre Carlos Accaputo, presidente de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Buenos Aires y mano derecha del Papa Francisco. Poco conocido para las cámaras y los flashes, su nombre es una fija de la agenda de los políticos, empresarios, sindicalistas y líderes sociales que protagonizaron la vida política de los últimos 20 años.
Porteño, de 62 años, Accaputo conoció a Bergoglio cuando el ex cardenal era vicario de Flores. Volvía de Roma, donde estudió sociología. Igual que el Papa, hizo el seminario en Devoto, del que fue administrador, y donde Lucio Gera fue uno de sus maestros.
En plena crisis, a principios de 2002, participó del armado de la Mesa de Diálogo Argentino y, desde entonces, se convirtió en el operador político por excelencia de Bergoglio.
Desde Cáritas primero, y desde la Pastoral Social porteña después, estrechó vínculos con dirigentes de todos los colores. "Sabe hablar el lenguaje de la política y de los políticos sin esa cosa contracturada que suelen transmitir los curas. Es campechano, hasta seductor", lo describió un legislador. "Si te tiene que putear, lo hace sin problema", aportó un sindicalista que lo conoce desde hace años. "Es el primer cura al que escuché putear y vi encabronado", se animó otro gremialista. "Es el cura que se ocupa de la dimensión de la fe", sumó, en el idioma de la Iglesia, un colega.
Mezcla de negociador nato e intelectual sólido, Accaputo es capaz de acercar "a los opuestos más opuestos". "Es un religioso meticuloso, muy firme ideológicamente y un gran argumentador. Está dispuesto a escuchar siempre, pero tenés que estar preparado. No es fácil discutir con él", lo definió un dirigente que nunca falta a las jornadas de la Pastoral Social.
Todos los consultados hablaron de una suerte de "simbiosis intelectual" entre Accaputo y Bergoglio, sostenida por años de conocimiento y trabajo conjunto, y por una mirada común sobre "el lugar de la Iglesia en el mundo" hija del Concilio Vaticano II. "Son mentes espejadas", sintetizó un ex seminarista que coincidió con el cura en Devoto. "Si entendés a uno, entendés al otro, graficó un sacerdote que trabajó con ambos en la Arquidiócesis porteña.
En el terreno más estrictamente político, Accaputo fue la voz de Bergoglio en los debates a puertas cerradas de temas espinosos par a la Iglesia como el matrimonio igualitario y el aborto no punible.
En diciembre de 2010, por ejemplo, fue el enviado del entonces arzobispo al parque Indoamericano en plena crisis por la ocupación. "Les pediría a los gobiernos nacional y porteño que traten de hacer lo imposible para que este conflicto termine. Lo más importante es el pueblo y la dignidad de las personas", advirtió entonces.