Miércoles 05 de Agosto de 2009
Las sociedades latinoamericanas vivimos un nuevo trágico episodio para la historia política y social del continente, en este caso en Honduras, que afecta mucho más que a esa nación. El golpe hondureño es un nuevo capítulo contra los procesos democráticos, como lo fueron los intentos de derrocar al presidente venezolano Hugo Chávez años atrás, como son los intentos desestabilizadores contra los presidentes boliviano Evo Morales y ecuatoriano Rafael Correa. Nadie podrá decir que el presidente Zelaya es un revolucionario de izquierda, su origen político es diametralmente opuesto: sin embargo, no se trata de defender una postura de gobierno, se trata de mantener indemne la soberanía de los pueblos de elegir democrática y libremente a sus autoridades. Latinoamérica debe unirse más que nunca para impedir que esa tradicional alianza entre sectores del poder económico, multinacionales, Iglesia, políticos irracionales, influencias norteamericanas y fuerzas armadas, con el inestimable apoyo de medios de comunicación al servicio de esos intereses, persistan en el poder de facto hondureño. Nunca más golpes de Estado: la soberanía popular y la autodeterminación democrática y libre de las sociedades es un requisito indispensable para superar en el siglo XXI los desafíos de América: pobreza e indigencia, desigualdades e injusticias, medio ambiente, pacificación, desarrollo cultural y educativo.
Marcelo Andrés Maisonnave,
DNI 32.801.790