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El gobierno griego empieza a mostrar sus cartas y asusta a los mercados

El gobierno heleno, formado por Syriza y Griegos Independientes negociará la deuda externa en el marco de una solución "viable y justa" y congeló varios proyectos de privatizaciones.

Jueves 29 de Enero de 2015

El nuevo gobierno de Grecia empezó a enseñar sus cartas ayer, prometiendo negociar con Bruselas una solución "viable" y "justa" al problema de su deuda, y parando varios proyectos de privatizaciones, a lo que la bolsa de Atenas reaccionó con una fuerte caída.

El gobierno heleno, formado por Syriza (izquierda radical) y Griegos Independientes (derecha soberanista), exige a sus acreedores internacionales una renegociación de su deuda (175 por ciento del PIB) y de las medidas de austeridad aplicadas desde 2010 a cambio de dos rescates de un total de 240.000 millones de euros.

El objetivo, proclamó el nuevo ministro de Finanzas Yanis Varoufakis, es "pasar la página de la política de la austeridad", dictada por la troika de acreedores (UE, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional).

A la espera de que se abra la negociación con Bruselas, el nuevo jefe de gobierno, Alexis Tsipras, anunció en su primer consejo de ministros que "entre nuestras prioridades figura una nueva renegociación para encontrar una solución justa, viable y mutuamente beneficiosa".

El dirigente, de 40 años, definió su gabinete de coalición como "un gobierno de salvación nacional", dispuesto a dejarse "hasta la sangre para recuperar la dignidad de los griegos".

En las horas sucesivas, los ministros rivalizaron en anuncios.

Para empezar, se anunció la interrupción de la privatización de la empresa gerente del puerto del Pireo, cerca de Atenas.

Igualmente, el ejecutivo dijo que detendrá las privatizaciones del puerto de Tesalónica (norte), de la compañía eléctrica nacional, DEI, y de la petrolera Hellenic Petroleum, que formaban parte del amplio paquete de privatizaciones impuesto por los acreedores.

Asimismo se anunció la abolición de las medidas de la troika sobre la reducción de las pensiones y el aumento de la edad de jubilación.

Otra medida con una gran carga simbólica fue el anuncio de la incorporación de centenares de mujeres que hacían la limpieza en el Ministerio de Finanzas, puestas en reserva en septiembre de 2013.

Los mercados se tomaron mal los primeros anuncios y declaraciones del ejecutivo, y la bolsa de Atenas se dejó al cierre un 9,24 por ciento.

Los más castigados fueron los bancos locales. El Banco del Pireo perdió 29,2 por ciento, Alpha un 26,7 por ciento y Eurobank un 25,9 por ciento.

El rendimiento del bono griego a diez años, de referencia en el mercado, subió a 10,6 por ciento, frente al 9,476 por ciento de la víspera.

Christopher Dembik, economista de Saxo Banque, señaló que el verdadero problema de los bancos griegos, "dependientes de las inyecciones de liquidez de los acreedores internacionales", es que "no se ha hecho una verdadera reestructuración del sector, al contrario de lo que se hizo en España".

En las negociaciones que se anuncian, Varoufakis aseguró en una conferencia de prensa en Atenas que "no habrá ningún duelo, ni habrá amenazas". Según él, la reducción generalizada de ingresos (sueldos y pensiones, además de las subidas de impuestos) aplicada como parte de los recortes fue un "error tóxico", que debilitó las arcas del Estado, incapaz por tanto de devolver lo que le prestaron.

En este sentido dijo que el cometido del gobierno será salir de una "crisis que se retroalimenta", y llamó a un "New Deal paneuropeo para la recuperación".

De cara a las negociaciones venideras, la primera visita a Atenas, hoy, será la del presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz. El viernes será el turno del jefe de los ministros de Finanzas de la Eurozona, Jeroen Dijsselbloem.

De momento, las reacciones de dirigentes europeos oscilan entre la flexibilidad y las advertencias.

Sigmar Gabriel, vicecanciller y ministro de Economía de Alemania instó al gobierno griego a ser "justo" con "la gente en Alemania y en Europa que ayudaron" a Grecia con los dos paquetes de rescate.

Por su lado, el comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, excluyó una "ruptura" entre la Comisión europea y las nuevas autoridades griegas, en una entrevista al diario francés Le Parisien.

El presidente francés, François Hollande, ha invitado además a Tsipras a París antes del próximo Consejo Europeo, que tendrá lugar a mediados de febrero.

Después de seis años de recesión, Grecia volvió a crecer en 2014 (se espera un 0,6 por ciento), pero tiene un desempleo superior al 25 por ciento, el más alto de la Eurozona, y su PIB se redujo desde 2009 un 25 por ciento.

En diciembre, la Eurozona decidió prolongar dos meses el rescate, hasta finales de febrero. Para entonces prevé entregarle a Atenas los últimos 7.200 millones de euros pendientes, con la condición de que sigan las reformas y el estricto régimen presupuestario en vigor.

Reclamo de Berlín. El ministro de Economía de Alemania, Sigmar Gabriel, insistió ayer al nuevo gobierno de Grecia que debe cumplir con lo acordado por el anterior ejecutivo, y reclamó que actúe de manera justa con los contribuyentes del resto de países de Europa.

El vicecanciller alemán recomendó al nuevo primer ministro griego, Alexis Tsipras, cumplir con lo establecido en el programa, alegando que unas elecciones no invalidan lo establecido anteriormente. "Le aconsejo que antes de decidir sobre los temas que están en el programa, como la privatización del puerto, que es parte del programa, lo hable primero", indicó con la mirada puesta en la privatización del puerto de carga de El Pireo tras el anuncio del nuevo gobierno de querer frenar las privatizaciones en el país.

Asimismo, Gabriel volvió a dejar claro que la postura de Alemania respecto a una posible condonación de la deuda griega no ha cambiado. "No puedo imaginarme ninguna quita para Atenas", aseguró durante la presentación del informe económico anual del gobierno de Angela Merkel. "Está claro que Grecia debe permanecer en la Eurozona, pero igualmente claro es que debe actuar de manera justa con el pueblo de Alemania y de otros países europeos", apuntó.

El titular de Economía recordó que los socios europeos han puesto una gran cantidad de millones a disposición del gobierno heleno. "Eso no es una señal de solidaridad débil. Los ciudadanos de todos los países miembros que hicieron posible esta contribución, tienen derecho a exigir que se cumpla con lo acordado", afirmó. "No puede ser que cosas que en Grecia no se hacen se trasladen a otros países, a los contribuyentes de otros países. Eso no puede ser", declaró.

Gabriel indicó también que espera poder mantener conversaciones justas con el nuevo gobierno heleno, que en su opinión cuenta con grandes oportunidades si lucha con más fuerza contra la corrupción, mejora la administración pública y consigue elevar la carga impositiva sobre las rentas más altas.

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