Lunes 27 de Mayo de 2013
Mi mascota se llama Gunter y junto a su hermana Rafaela conformában una pareja de gatos de azotea. Con cinco meses de vida, tras cruzar techos y tapiales, un día llegaron a casa flacos y extenuados. Y allí todo mejoró con los afectos, la comida, las vacunas y las esterilizaciones. Con dos años y a pesar de las vallas, salían a vagabundear. El pasado 17 de diciembre, la calle estaba muy transitada, no sé bien qué pasó, pero Gunter se encontró con una camioneta. El conductor y otros jóvenes avisaron del accidente. Tenía mucho dolor y susto. Las consultas con mucho voluntarismo y poca experiencia hicieron temer por el futuro de sus patas, una de ellas con una fractura expuesta de tibia, más luxaciones articulares y otras heridas. Pero llegamos a la clínica del doctor Blotta y él con su saber e ingenio fijó con seis clavos su pata. Pasaron largos cien días y hoy ya puede volver a caminar sin clavos en su pata. Gracias al doctor Blotta, a todo su equipo de colaboradores y a quines lo bancaron en todo este período.
Susana Alicia Scampini