El futuro y los niños
Estuve releyendo un artículo de La Capital, referente a endurecer los castigos, y el título de la nota era: "Piden más penas a delincuentes y pronostican el fin del garantismo", publicado el 27/10/14.

Miércoles 26 de Noviembre de 2014

Estuve releyendo un artículo de La Capital, referente a endurecer los castigos, y el título de la nota era: "Piden más penas a delincuentes y pronostican el fin del garantismo", publicado el 27/10/14. Este es un tema que me apasiona, porque el futuro de nuestros niños y el país están en manos del Poder Ejecutivo, para tomar las medidas que correspondan, para cambiar este panorama de robo, muerte, droga y alcohol, siempre se ha creído que endurecer las penas, bajar la edad de los pequeños delincuentes, solucionaría el problema de la delincuencia juvenil. De acuerdo a la crónica diaria, han capturado delincuentes de 12 años de edad, jefes de bandas. Es real, hay que cambiar; pero antes hay que analizar, porque de lo contrario seguiremos aumentando nuestros delincuentes, que no pagan, ni son castigados, cometen un robo, entran y salen, porque la ley lo permite. Los niños que nacen en clases marginales, el Estado subvenciona a los padres con dinero. La ayuda está bien, pero ¿dónde está la educación, la obligación de aprender un oficio, quién controla esos pequeños que deben estar bien alimentados, sabiendo que los primeros años son básicos para desarrollar el cerebro y el resto del físico? El Estado debe controlar cómo viven los pequeños, porque equivocando la vida de esos niños, preparamos los futuros delincuentes. Cuando veo a un pequeño descalzo, pidiendo una monedita, pienso en el futuro de ese inocente, que le pegan si no lleva la diaria, que come mal o no come, que le pegan y hay casos donde aparecen en el hospital. No miremos para otro lado, somos responsables de tener una escuela de delincuentes futuros, gracias a la educación del padre alcohólico, analfabeto, golpeador, madres que tienen muchos hijos para que el Estado subvencione y después los matan de hambre o trabajando en la mendicidad. El Estado debe controlar, modificar leyes, cuidar a sus pequeños. No se necesitan cárceles. Cuando se comprueba que un pequeño tiene un borracho que castiga a la madre y a sus hijos, se lo debería dar en adopción a familias que ruegan tener un hijo. Pero esto debe aplicarse en forma rigurosa, los garantistas de este país, en vez de defender delincuentes, deben defender a los pequeños, para que no lleguen a ser como sus padres: delincuentes, asesinos. Hay que educar y sacarlos a los niños del mal ejemplo, de la droga, de la prostitución, esa es la función del gobierno. Los resultados se verán en el futuro, pero si no cambiamos la vida de nuestros inocentes niños, no nos quejemos de no tener futuro. Dios proteja a la República y a su pueblo.

Carlos A. Borisenko / DNI 4.340.294