Jueves 14 de Octubre de 2010
Los mineros atrapados en Chile comenzaron ayer a recuperar sus vidas tras estar apartados del mundo. Ahora, tras la recuperación médica a la que son sometidos, el futuro inmediato les depara matrimonios, vacaciones y ofertas televisivas, después de casi 70 días viviendo en una oscuridad perpetua a 700 metros bajo tierra.
“Ellos enfrentaron la muerte, nacieron de nuevo y van a ser muy felices”, dijo el psicólogo Alberto Iturra, el hombre que habló cada día con ellos y sus familias. “Van a salir muy cambiados”, agregó.
De hecho, los mineros Esteban Rojas y Claudio Yánez propusieron desde la profundidad matrimonio a sus parejas, con quienes mantenían relaciones con hijos incluidos.
“Cuando salga, compramos el vestido y nos casamos por la Iglesia”, dijo Rojas a su pareja en una carta. Otro con planes de casamiento es Jimmy Sánchez, de 19 años y con una hija de cuatro meses, Bárbara. Pero la fiesta deberá esperar, pues unas 500 personas preparan un festejo y recepción en su barrio.
“He sufrido mucho y no quiero sufrir más. En los momentos más difíciles le agradecía a Dios porque me había dado una hija. Espero que todo esté bien”, escribió el joven en su última carta.
Varios de ellos, además, ya tienen preparadas sus vacaciones. El psicólogo Iturra contó que los contactó con dueños de cabañas, donde puedan estar solos y tranquilos.
La televisión, después de un despliegue mediático por los cinco continentes, también asoma en la vida de ellos, en especial de Mario Sepúlveda, quien animaba los videos que los mineros mandaban afuera.
No obstante, pidió a los medios prudencia con su historia. “Por favor, no nos traten como artistas, como periodistas, yo quiero que me sigan tratando como Mario Sepúlveda, como el minero trabajador”.
Más cerca. En un gesto que acercó a dos vecinos con viejos pleitos territoriales, el mandatario chileno recibió junto a su colega de Bolivia, Evo Morales, al único minero boliviano que salió de la tierra en la cápsula diseñada en conjunto con la NASA.
Morales agradeció a los mineros chilenos por cuidar a su “hermano” Carlos Mamani y ofreció llevarse a Bolivia a su compatriota con trabajo incluido.
Pero el trabajador dijo que quería pensarlo, según uno de sus diez hermanos que viajó con otros familiares 35 horas desde la ciudad de Cochabamba.
“Es un chileno más, así deberíamos ser todos los países, todos hermanos”, dijo sobre Mamani Víctor Zamora, otro de los rescatados, cuando lo ingresaban al hospital de campaña. l