El fútbol mansillado
Muy lejos en el tiempo, siendo niño, presencié un partido de fútbol. Y hasta aquí llegué. Años después, alguien me corrigió, diciéndome que la palabra “orsai” no era el nombre de un jugador. Para no continuar con tan lastimoso antecedente futbolero...

Jueves 24 de Julio de 2014

Muy lejos en el tiempo, siendo niño, presencié un partido de fútbol. Y hasta aquí llegué. Años después, alguien me corrigió, diciéndome que la palabra “orsai” no era el nombre de un jugador. Para no continuar con tan lastimoso antecedente futbolero, creo que me liberó de una pasión que me permitió ver a este deporte sin fanatismo.
El fútbol es un cúmulo de
destreza, talento, gracia y resistencia; lo contrario es el
entorno corrupto que lo envilece. Ver delegaciones de energúmenos elegidos por ser matones, esposa de jugadores revendiendo entradas a precios siderales, al hijo del monarca Grondona (De tal palo...)
haciendo lo mismo, no hace otra cosa que arruinar un deporte tan bonito. Tengo un sueño, como decía Martin Luther King: que al próximo Mundial enviemos delegaciones de ciudadanos íntegros, abanderados de colegios, maestros, amas de casa, policías y todos aquellos que se hayan destacado por su conducta ejemplar, que los hay. El fútbol debe ser fiel representante de
un pueblo, no merece ser mansillado por la lacra y la codicia. Debo confesar algo que puede ser chocante, deseaba que la selección hubiese estado de vuelta mucho antes; ello no me hace menos argentino, por lo menos se le hubiera más corta la estadía a aquellos que avergüenzan una enseña patria que no merecen.

Hugo Enrique Muller
DNI 6.009.073