El fútbol argentino
Hay muchos equipos de fútbol en Argentina y en el mundo, en las distintas regiones, ciudades, provincias y, por supuesto, en las selecciones de cada uno de los países.

Sábado 05 de Julio de 2014

Hay muchos equipos de fútbol en Argentina y en el mundo, en las distintas regiones, ciudades, provincias y, por supuesto, en las selecciones de cada uno de los países. Muchos son más conocidos por apodos, jugadores, situaciones o por la cantidad de copas acumuladas en la historia, y a partir de ellos nace lo que se llama “pasión futbolera”. Generalmente, cada persona del mundo entero es de algún cuadro de fútbol, generalmente todos somos hinchas principales de nuestro país. Algunos son muy fanáticos y siguen alentado y llevando la camiseta contra viento y marea, otros dicen serlo pero al ver perder a su equipo se desalientan y abandonan esa pasión. Lo que algunas personas no entienden es que el fútbol argentino es más que simplemente fútbol; es gritar los goles hasta quedarnos afónicos, es llevar la celeste y blanca hasta la muerte, es cantar en medio del calor, en medio de la lluvia, un himno de aliento y pasión. Es compartir con otros, es estar ahí con los jugadores diciéndoles “estamos con ustedes”. Es hacerles saber que si ellos dejan la vida en la cancha nosotros la dejamos en la tribuna. Hay padres que transmiten esta especie de herencia a sus hijos, y de chicos ya saben que algún día van a gritar los goles y que van a llevar ese sentimiento hasta el fin de sus días. Hay chicos, jóvenes y adultos jugando fútbol en una canchita de tierra y con una pelota medio inventada pero están felices porque no les importa nada, sólo jugar y jugar; perseguir esa pelota y meterla en el arco. Es lo que los mantiene jugando aunque ya lleven horas, aunque llueva, aunque no tengan en dónde, aunque todos les hayan dicho que no podian. El fútbol une a toda una sociedad alrededor de un estadio, el mismo nos hace reír, llorar, emocionarnos y disfrutar del buen fútbol, no importando las diferencias ni la rivalidades. Sobre todo, nos enseña que a pesar de todo lo que nos digan, podemos llegar a ser como ellos y que nos une no sólo un Estado sino un gran sentimiento.

Priscila Belen Aranda
DNI 39.659.412

Una esquina difícil

Es poco creíble que a esta altura de la evolución del tránsito la esquina de Jujuy y Oroño, no posea semáforo. Todos los días sucede algún accidente. El viernes 27 de junio, vi como un Ford Focus rompía todo su paragolpes contra una 4x4. Es increíble que en la que se transformó en una de las esquinas más concurridas de la noche (y también durante el día) no haya un semáforo instalado a esta altura de los acontecimientos. El sábado 21 de junio pasado, yo conducía con una importante distancia por Oroño, dado que colocaron un cablerío que impide el normal tránsito en la previa de los partidos de Argentina, para la publicidad de una marca, y cuando llegaba a Jujuy, una 4x4, frenó sobre él por el tránsito y sin apretar los frenos dejó caer la misma en retroceso, sufriendo las consecuencias un corsa que estaba a poca distancia de la misma. Por semana no hay menos de dos accidentes en esta esquina. Sin embargo la Municipalidad parece no percatarse de la necesidad de un semáforo en la misma. Además tampoco continuaron con las obras de pavimentación sobre Oroño, que se preveían hasta Rivadavia y se interrupieron en Jujuy, vaya a saber por qué. Obviamente que también deberían ser semaforizas, San Lorenzo, Urquiza, Tucumán, Catamarca y Oroño, pero estas esquinas no tienen el foco de atracción en que se transformó el resto-bar de la esquina de Oroño y Jujuy, parece que del caos que es el tránsito en esta esquina que sufrimos los vecinos, la Municipalidad aún no se enteró. Finalmente, cabe agregar que para ordenar el tránsito de Oroño “recreativa”, los vecinos sufrimos, desde muy temprano, el silbato de un inspector municipal en Jujuy y Oroño, el cual obviamente nunca está cuando hay tránsito, accidentes, caos vehicular (domingos por la tarde, todos toman Oroño hacia el río y sin semáaforo en Jujuy y Oroño los bocinazos están a la orden del día), todo un caos. Eso sí esta administración, a la hora de cobrar la TGI, y la Provincia el Inmobiliario, nos cobra como si viviérmos en el primer mundo, hecho del que no se ocupa para nada. Espero que algún funcionario municipal y o provincial (ya que son del mismo signo) se despabile, recuerde que para gobernar hay que estar atentos a todo lo que sucede en la ciudad y sino lo están, por lo menos que lean la presente y tomen cartas en el asunto.

Osvaldo José Leardi
DNI 12.523.922

Jubilados y unidos

En el mes de junio de 2004, un grupo de 16 soñadores, entre los que me incluyo, armamos la Asamblea Pública de Jubilados Provinciales, con un solo objetivo: luchar por las carencias que entonces padecíamos los jubilados provinciales, jubilados por cierto de todos los sectores (valga la redundancia). La lucha fue ardua y siempre nos respetamos todos. Llegamos a “juntarnos” en La Toma, Tucumán 1349 más de 500 jubilados provinciales. Solicitamos audiencias, entre ellas a la entonces vicegobernadora de la provincia, arquitecta María Eugenia Bielsa, que nos recibió el 4 de octubre, nos escuchó y nos prometió: “en 15 días los llamaremos”. No nos llamó jamás, esto nos dolió porque defraudó a la persona que logró la entrevista, el querido e inolvidable Pedro Barceló, que la solicitó con tanta ilusión. Hoy Pedro ya no está, nos dejó, como Beatriz, Gladys, Lidia y tantos otros que no han podido disfrutar de esta realidad tan diferente que vivimos los jubilados provinciales desde hace un tiempo. Para estar en nuestro grupo sólo pretendemos respeto a las ideas de todos, así se sucedieron como presidentes tanto quien esto escribe como Belia Padlog, Marta de Miguel (vaya nuestro homenaje a ambas luchadoras). Los requisitos para disfrutar de nuestras reuniones son simples: asistencia, mínima cuota según criterio y “bolsillo” de cada uno y, por sobre todas las cosas, reconocer o no, lo logrado pero siempre de frente y sin escudarnos detrás de las redes sociales para mentir o para calumniar. Lamentablemente, no sabemos por qué razón el medio televisivo que propició y apoyó nuestro proyecto, hoy nos ha cerrado el micrófono y posibilita que alguien que no pertenece más al grupo, se exprese mintiendo permanentemente. Esto duele, no es fácil reconocer que alguien que estuvo a nuestro lado desde un principio, haya cambiado tanto y encima manifieste que es presidente dentro de la Asamblea. ¿Con qué fin? No lo sabemos. Sólo deseamos que recapacite y que se ubique: nosotros no lo molestamos, ni nos arrogamos méritos que no tenemos. Perdón por mi “sanata”, tengo 80 años, nadie me regaló nada nunca, ejercí la docencia durante más de 35 años y lo menos que pretendo a esta altura es respeto para seguir luchando junto a muchos más de nuestro grupo por las necesidades que manifiestan quienes confían en nosotros, nos respetan, nos creen y además son agradecidos.

Consilia Varrenti
DNI 3.229.119

Elegir el camino

El malestar que nos produce la incertidumbre es un proceso de retroceso intelectual que no tiene vuelta atrás. La metáfora nos dice que se nos queman las células sin poder regenerarse de forma alguna. Ahora si nos planteamos que después de más de 30 años de democracia ininterrumpidos, por qué dejamos que la incertidumbre nos abrume, honestamente creo que esto no tiene respuesta, por lo menos para el ciudadano común, quizás la tenga para aquellos que luego plantean corolarios filosóficos sobre una sociedad, que hoy sin lugar a dudas está diezmada por las malas decisiones del gobierno de turno, de falacias informativas que nos llevan a una orilla realmente peligrosa, que no nos deja ver con claridad de qué información verdadera se trata .Nos han empujado a definir la impunidad como una regla de juego más, ya que los ejemplos institucionales dejan a un costado el principio de que si no está dentro de la ley y se lleva adelante no tendrá riesgo de ser penado ya que la Justicia brilla por tener sus ojos tapados. La falta de transparencia en el desarrollo de los actos de gobierno, minan de procesos irregulares desde licitaciones de obra pública a contrataciones directas sin importar que se decide en beneficio propio del funcionario que pudo hacer el mejor arreglo, ya sea en lo poersonal como para su propio partido. ¿Cuánto tiempo llevamos analizando situaciones delictivas desde los distintos gobiernos, cuánto? Desde una Aduana paralela allá por 1850, donde Rivadavia se congraciaba con ventas irregulares al Reino Unido; más contemporáneo, los pollos de un señor llamado Mazzorín. La venta de armas a un país que estaba en guerra con otro país hermano, las privatizciones de los años 90 que pusieron en el tapete al señor presidente de las grandes patillas, y hoy, julio de 2014, estamos parados ante la misma perspectiva. Vicepresidente procesado por varias causas, amigos del gobierno, empleados en su momento en la provincia de Santa Cruz devenidos a grandes empresarios implicados en corrupción que acechan a este gobierno. Este gobierno que se defiende con uñas y dientes de situaciones que ya no tienen retorno. Quienes participan en política por estos días son cada vez más criticados, pero esto no es algo que los ciudadanos nos atrevimos a ejemplificar sólo porque nos gusta, sino porque parece haber un encubrimiento permanente en esa “casta”, donde de una forma u otra nunca ha habido culpables por malos desempeños dentro de las funciones de funcionario público. Acá nadie además de ser procesado llega a una situación de “culpabilidad”, nunca en absoluto, y esto es lo más preocupante. Hoy en los días que vivimos necesitamos ejemplos de una buena vez por todas, para que aquellos que se atrevan a delinquir sepan a qué se atienen. Pero esto no sólo depende del sector político, somos cómplices en aceptar esta forma de convivir en esta sociedad, debemos buscar un cambio, y este cambio debe venir desde uno de los poderes que tiene todas las herramientas para dar los primeros pasos en una reforma institucional que transmita credibilidad y transparencia, y esta es la Justicia. Es por esto que quienes habitamos este hermoso país que supo vivir en libertad y que debe congraciarse con ella debe elegir el mejor camino.

Guillermo V. Ferreyra

La presidente y los jueces

La presidente ha dicho: “Fue el Poder Judicial de la Nación el que convalidó la doctrina de los golpes de Estado”. En mi opinión, ella ignora que la Corte Suprema, tras la revolución de 1930 que derrocó a Yrigoyen, no hizo más que dar marco a lo que en 1923 dispusieron los políticos de distintos partidos, representantes de los ciudadanos y de las provincias, los diputados y senadores, quienes promulgaron la ley 11.268 en la que se declaraba que la participación en los movimientos revolucionarios de 1890, 1893 y 1905 constituían un servicio a la Nación, y los militares dados de baja por haber participado en ellos debían ser reincorporados. En 1905, en la proclama de la revolución de ese año, encabezada por Yrigoyen podía leerse: “El militar es un ciudadano que tiene el deber de ejercitar el supremo recurso de la protesta armada”. Yrigoyen y Perón a su tiempo, fueron revolucionarios, adoctrinadores de oficiales y víctimas de de lo que ellos mismos habían promovido y convalidado.

Jorge Augusto Cardoso
DNI 7.784.561