Viernes 11 de Junio de 2010
Desde que tengo uso de razón, los ferrocarriles fueron mi fascinación. Nací en barrio Parque y vivo a media cuadra de la vía del Ferrocarril Belgrano, viendo desde siempre los trenes dirigiéndose hacia Puerto Rosario. Mi abuela, ya jubilada en ese entonces, me llevaba a ver el tren en el paso a nivel de calle Santiago. El recuerdo más hermoso que tengo es cuando terminaba de pasar el tren, veía el característico furgón de cola rojo, insignia de nuestro ferrocarril, llegando a conocerlo de casualidad en los año 1992-1993, cuando tenía entre 4 y 5 años. Cuando Ferrocarriles Argentinos es asesinado el 10 de marzo de 1993, yo tenía 5 años. Mi abuela solía llevarme hasta la Estación Central Córdoba a presenciar las maniobras, viendo una gran actividad ferroviaria que hoy desapareció completamente. Allí locomotoras iban y venían haciendo el quehacer ferroviario. A pesar del dolor que tengo, a mis 22 años sigo luchando para revertir esta barbarie, estudiando e investigando sobre el ferrocarril y colaborando en la preservación histórica ferroviaria en la región. Ese es el fuego sagrado que me mantiene en pie.
Gonzalo Aranda,
gonza__15@hotmail.com