Martes 07 de Octubre de 2014
Personalmente creo que la actualidad, luego de 24 años de gobierno “progresista” en Rosario y 7 en la provincia, no es un fracaso del progresismo como idea, sino que es el previsible fracaso de una camada, por no llamarla camarilla, de universitarios, que en sus sueños de pensión o empleados públicos, encontraron en la política un medio de transformar su realidad y su futuro en algo promisorio que les asegurara un estándar de vida acorde con sus máximas expectativas, algo que el sector privado y el ejercicio de la profesión, no les brindaba. Lo importante ahora es capitalizar los efectos y transformar estos, en la base de las reformas necesarias para que la ciudadanía no vuelva a sufrirlos. A nadie escapa que el actual progresismo es un movimiento citadino excluyente. La necesidad del voto ha empujado a este movimiento a privilegiar los beneficios de un estándar de vida, en muchos casos ilusorio, en las grandes ciudades, en desmedro de las zonas menos pobladas, abusando de la transferencia de recursos de estos, para sostener las ciudades. Hoy con ciudades inviables, en las que la seguridad, el transporte, el empleo, la salubridad, son cada vez más ineficientes y más costosos, es necesario un verdadero replanteo del sistema de control ciudadano sobre los administradores políticos. Mientras sigamos con el actual sistema representativo proporcional, la corporación politica seguirá apostando a los grandes conglomerados, un habitante un voto, estos seguirán marcando el paso y seguirán excluyendo y exprimiendo al interior. Con el actual sistema electoral, el territorio y la riqueza que produzca, no tienen ningún peso en las decisiones político administrativas. La eliminación del voto directo en la elección del Ejecutivo, y la distribución de circuitos o circunscripciones para la designación de representantes, es el único camino, hasta ahora, para terminar con el personalismo que se apoya en los grandes centros urbanos y mejorar la administración política del Estado. La necesidad de reemplazar el actual sistema representativo proporcional por el sistema Uninominal, es el único camino, probado, de terminar con el personalismo dependiente.
Julio R Sánchez / DNI 6.043.532