Lunes 14 de Julio de 2014
El Fondo Compensador, una complementación salarial creada ante la necesidad de aumentar en alguna medida los haberes jubilatorios, funciona en numerosas empresas estatales y privadas. Nació en la esfera de las empresas del Estado en los años 60, inspirado en una compensación económica imprescindible que imponía la crítica situación del sistema jubilatorio de esos tiempos. Concretamente, el Fondo Compensador Telefónico (con sede en Buenos Aires) fue instituido en Entel en 1973, y siguió vigente en Telecom, cuyo advenimiento se produjo en noviembre de 1990. Pero a fines de esa década se produjeron numerosos retiros y hubo ex empleados que por desconocimiento, dejaron de pagar la cuota mensual al Fondo mientras esperaban la jubilación ordinaria. Y por ese motivo, un día tuvieron la desagradable sorpresa de que según los estatutos de ese ente solidario, no podrían recibir el complemento que otorgaba, ya que habían dejado de aportarle, como mínimo, en los últimos cinco años previos a la fecha en la que comenzaron a cobrar la jubilación. Los empleados afectados afirman que no fueron advertidos ni por Telecom ni por el Fondo sobre ese importante requisito. Hubieron quienes aceptaron un “allanamiento” para acordar con el Fondo una forma de cobro reducido en un 30% de manera de ir amortizando la deuda contraída. Pero otros no pudieron acceder a esa alternativa; y se encontraron conque de sus aportes hechos por más de 20 años, no recibirían ni el más insignificante resarcimiento. Es decir; ni cobrarían el complemento del Fondo, ni la devolución (aunque fuese sin intereses) de la importante suma aportada mes a mes, en definitiva, para nada. El Sindicato Sitratel (ex Foetra) que representa a los jubilados y pensionados telefónicos de Rosario y la región, quiso interceder por ellos, pero halló infranqueables barreras de orden político y jurídico que le impidieron todo accionar; y no logró siquiera la reforma del marco estatutario que podría posibilitar el cobro del beneficio reclamado. A la luz de esta triste cuestión, se observa que el régimen institucional del Fondo está estructurado de acuerdo a normas legales (según estiman los especialistas); pero lo cierto es que algunos pasivos telefónicos no disfrutan de esa útil herramienta solidaria que es el pago del Fondo Compensador; y cada vez que cobran su magra jubilación, piensan amargamente que dicha herramienta representa para sus vidas, la cruda realidad de un Fondo Descompensador.
Edgardo Urraco