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El filme argentino "Fermín" se estrena mañana en Rosario

"Esta es una historia dramática, de celos y amores frustrados". Así definió el actor Emilio Disi a la nueva película de Hernán Findling y Oliver Kolker, que marca el regreso de Héctor Alterio.  

Miércoles 23 de Abril de 2014

"Es una mezcla rara de Museta y de Mimí, como dice el tango Griseta", asegura el actor Emilio Disi, parte del elenco de "Fermín", la nueva película dirigida por Hernán Findling y Oliver Kolker, que se estrena mañana en Rosario. El filme se surmerge en la edad dorada del tango para narrar la historia de Ezequiel Kaufman (Gastón Pauls), un médico psiquiatra que comienza a trabajar en la unidad de Neuropsiquiatria donde conoce a Fermín Turdera (Héctor Alterio), un hombre mayor, poseedor de un mundo interior muy rico, con una característica muy particular que resulta incomprensible por los médicos: sólo se expresa a través de palabras y frases que ha escuchado en tangos. Se trata del primer papel de Alterio en el cine argentino en 12 años, en una película donde Disi es su enemigo por disputarse a la mujer de su vida.

"Van a tener sobredosis de Emilio", bromea Disi en diálogo con La Capital, en cuanto a la exposición que va a tener el actor durante el año porque además de "Fermín", le espera el estreno del filme "Muerte en Buenos Aires" y la gira con la obra "Mansión imposible", que lo traerá a Rosario el mes próximo. ¿Volverá a hacer los scketch con Susana Giménez? Todo en esta entrevista exclusiva.

—¿De qué trata "Fermín"?

—Cuando me dieron el libro me pareció totalmente distinto, una idea maravillosa. Se trata de un tipo que cuenta y percibe toda su vida a través del tango. Entonces acostumbra a los personajes a contestarle con títulos o frases de canciones de tango. Y en el medio de todo, una historia de amor. Es uno de los libros más interesantes que he leído últimamente.

—¿Cómo es tu personaje?

—Se llama Ciempiés y fue el mejor bailarín de tango de la década del 50, por eso me eligieron a mí. ¡Qué humilde, viste! (risas). El tipo hizo historia bailando tango. Este personaje estaba enamorado de la misma mujer de la que estaba enamorado Fermin (Alterio). La mina se decide por mí y a Alterio le agarra un ataque de celos, me denuncia a la Policía, me meten en cana, y estando preso muere el amor de mi vida. Y eso no se lo perdono nunca más a Fermín, al que internan en un psiquiátrico. Hay escenas de milongas donde saco a bailar a la nieta de Fermín. Se trata de una historia dramática, donde los celos y los amores frustrados están a la orden día. Es una "mezcla rara de Museta y de Mimí", como dice el tango Griseta.

—La película rememora la época dorada del tango, revelando las costumbres y relaciones de la época. En "Los bañeros más locos del mundo" dijiste que eras el único que no sabía nadar, en este caso, ¿sos un gran danzarín de tango?

—He gastado muchos zapatos bailando tango en Buenos Aires. A mí me apasiona el tango, por eso me emociona tanto la película, que se sitúa en la época del apogeo de los grandes cantantes de tango. Después con el advenimiento de la televisión surgieron los galanes, pero los verdaderos tipos que "mataban" a las minas eran los galanes de tango.

—La conquista y la disputa de una mujer a través del tango se perdió totalmente, ahora se baila música electrónica y reggaeton.

—Una de las cosas más curiosas es la diferencia que había antes, cuando en los bailes el tipo tenía siempre un pañuelo en la mano izquierda, con la que agarraba a la mujer, para secarse el sudor de su mano y que ella no lo sienta. En mi época, década del 50, enganchar a una mina era todo un cortejeo de salamería, de decirle cosas lindas, incluso en frente de sus madres. Había que remarla... ¡era otra historia!

—¿Cómo fue trabajar con Héctor Alterio tras 12 de años de su ausencia en el cine argentino?

—Yo lo conocía y mucho, pero nunca habíamos trabajado juntos. Y mirá qué coincidencia: él era muy amigo de Sergio Renán y cuando Héctor se fue del país y se exilió en España, Sergio me dice: "¿Le podés llevar algo a Alterio?" Y le dije: "Sí, cómo no". Y eran tres long play de tango. Y cuando nos encontramos para rodar la película lo hablamos y Héctor me dijo: "Otra vez el tango nos volvió a unir". Alterio es un monumento de actor, te mata con la mirada. Es un laburante de la cosa interior, labura con el mecanismo de lo que le pasa adentro. Te dás cuenta de que lo que está haciendo y diciendo lo siente adentro. Es un placer haber laburado con él.

—El año pasado se estrenó la versión en 3D de "Los bañeros más locos", y este año saltás a un drama. Siempre fuiste un actor versátil que se luce tanto en el humor como en el drama. ¿Con qué género te sentís más cómodo?

—Me siento cómodo en los dos géneros, pero me gusta más la comedia. Cuando salí del conservatorio, me pasé 8 años en el teatro San Martín haciendo todo tipo de dramas y tragedias. Me encanta cuando me llaman para hacer un personaje dramático en películas como "Querida voy a comprar cigarrillos y vuelvo", "Fermín" o "Muerte en Buenos Aires", que también se estrena este año.

—¿Vas a seguir haciendo el sketch con Susana Giménez?

—Estamos hablandolo, pero todavía no hay nada concreto porque ella aún no sabe cuándo va a volver. Me preguntaron si quería seguir y les dije obviamente que sí. Para mí es un placer enorme hacer los scketches con Susana, nos divertimos muchísimo juntos.

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