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“El FAU se va a partir si se abre a una alianza con el PRO”

Se abre la puerta de madera maciza, antigua, doble hoja, que se presume está colocada en esa ochava desde 1906, cuando se construyó la casa. Fernando Pino Solanas todavía no entró en escena...

Domingo 05 de Octubre de 2014

Se abre la puerta de madera maciza, antigua, doble hoja, que se presume está colocada en esa ochava desde 1906, cuando se construyó la casa. Fernando Pino Solanas todavía no entró en escena, pero toda la planta baja —a merced de la curiosidad de los cronistas— revela parte de la intimidad del ahora senador nacional. Libros, cuadros originales, una cúpula vidriada en medio de la sala, madera rústica, un jardín con una pileta con forma de pez, columnas de hormigón a la vista agregadas en una reforma, y los afiches de la películas: “El exilio de Gardel” y “Sur”, entre otras.
  Pino baja, saluda, se acomoda y larga: “Con Rubén Giustiniani conformamos un núcleo de centroizquierda en el Senado..., eso es el FAU, pero si insisten con la tentativa de ampliarlo al PRO, el frente se va a terminar partiendo”.
  En estos días, a Pino lo tiene exaltado la nueva ley de hidrocarburos, que avanza en la Cámara alta: “Ni Menem la imaginó así”, provoca. Y agrega: “Se chuparon 30 años de gas y más de 20 de crudo”.
  —¿No son necesarias las inversiones, la nueva tecnología extractiva?
  —Es una difamación. Ya hace 30 años YPF utilizó la tecnología de perforación horizontal. Pero con una diferencia, YPF no fracturaba ni producía una explosión en el subsuelo, simplemente buscaba el yacimiento. En cambio el  fracking rompe y disuelve. Eso produce accidentes y contaminación.
  —Sin embargo, EEUU avanzó con esta tecnología en su propio territorio, y equiparó producción propia de petróleo y consumo.
  —En EEUU ya hay como 400 condados que han prohibido estas prácticas. Están provocando una catástrofe, pero ahí manda el criterio único de la renta. Por el contrario, nosotros en el sur colocamos el valor de la defensa del agua y de los bienes naturales como un valor supremo.
  —El FAU integró a su equipo económico a Alfonso Prat Gay y Javier González Fraga, hombres de centroderecha, ¿no es esto contradictorio con su trayectoria en el peronismo de izquierda?
  —No, bueno... Yo no me aparté de la franja político cultural e ideológica que vengo transitando: nacional, popular y democrática. Esto es Alem, Yrigoyen, Forja, la izquierda radical con Homero Manzi, Scalabrini Ortiz. Y luego la generación del 45 con Perón. Y que luego se enriquece con los movimientos sociales. No nos olvidemos de que cerca del 90% de los desaparecidos fueron de extracción peronista. Yo fui convocado por Perón en el exilio, y luego me tuve que ir del país durante la dictadura porque fui perseguido como un delincuente ideológico. Yo soy peronista del plan trienal del 73 (José Ber Gelbard), el plan económico más avanzado de Latinoamérica, nunca superado.
  —¿Axel Kicillof aplica políticas con la inspiración setentista de aquel peronismo?
  —Kicillof es un desvergonzado, un muchacho sin experiencia, con una dosis de indigestión marxista. La gestión requiere otra cosa. Y este gobierno miente con las estadísticas. Si hoy tenés unos ahorros, ¿qué hacés?, ¿salís a comprar dólares, depositás a plazo fijo? Falsificar las estadísticas es como falsificar los partes bacteriológicos del instituto Malbrán. A este gobierno no se le puede creer nada.
  —El gobierno denunció un plan de desestabilización externo e interno, ¿tampoco le cree?
  —Estamos en una pendiente peligrosa, pero yo soy de los que piensan que cualquier desestabilización institucional es peor que el peor de los gobiernos. De todos modos, el propio gobierno aporta a la desestabilización cuando presenta un presupuesto 2015 con un fenomenal ajuste fiscal que va a multiplicar las licencias y los despidos.
  —Para usted el ajuste sería un problema, pero para la mayoría de los opositores, incluso dentro del FAU, el problema es lo inverso: el excesivo gasto público.
  —Bueno, yo no puedo sintetizar en pocos minutos qué hay que hacer para salir de esto. Hay poca información, secretismo y muchos desaciertos. Es muy difícil predecir. Yo creo sinceramente que la presidenta es una impostora, una ignorante o una hipócrita, lo digo con todo respeto.
  —Es difícil congeniar el “con todo respeto” con una descalificación tan fuerte...
  —¿Y yo voy a tener que soportar que me digan mentiroso?, ¿cómo puede posar la presidenta de antineoliberal si acaban de mandar una ley tan canalla como la de reforma de los hidrocarburos, que se va a votar en el Congreso? Les están entregando más beneficios a las corporaciones que se chuparon todo el petróleo. Son puro doble discurso, se pelean con (Mauricio) Macri pero arreglan con Franco Macri como gestor de las compras a China sin licitaciones. Compran vagones llave en mano y dejan sin trabajo a miles de argentinos. Deberíamos recuperar nuestra industria ferroviaria.
  —Eso llevaría años, pero restablecer los trenes es urgente, plantean desde la Casa Rosada.
  —No, no, no. Si a vos te falta suero, lo importás, pero simultáneamente ponés a funcionar una fábrica de suero.
  —Volviendo al FAU, se lo ve atravesado por peleas y proyectos políticos muy distintos...
  —Constituimos el frente con la idea de República y anticorrupción. Con una pata peronista, que yo represento; porque nadie puede negarme a mí la representatividad de la mejor tradición del peronismo, del último Perón. Después sobrevino un ejército de traidores, que fue la época de (Carlos) Menem. En el FAU también tenemos otras vertientes, del radicalismo y el socialismo. Sin embargo ahora quedó dañado porque hay fuerzas políticas fundadoras que se fueron de cauce y plantean la alianza con las mismas fuerzas que combatimos el año pasado (aliarse al PRO, por ahora, lo hacen público Ernesto Sanz y Elisa Carrió).
  —¿Imagina que su precandidatura llega a las Paso de 2015?
  —Estoy entre los diez políticos de la Argentina que tenemos más de un 90% de conocimiento. En ese sentido tengo una gran potencialidad. Lo que no tengo es mucha estructura en las provincias ni recursos como los demás. En los diarios me va a ver poco.
  —¿Comparte el concepto de Binner sobre que “la mano invisible del mercado” orienta la economía?
  —No. Desde las posiciones de las democracias modernas y progresistas, al mercado hay que regularlo. Yo trabajo por la unidad del FAU y es claro que tenemos distintas líneas internas. Sabemos qué expresa el pensamiento de Binner, Cobos, Sanz, Carrió; pero yo sigo defendiendo las grandes causas nacionales.
  —¿Cómo se ubica frente a la crisis de los fondos buitre?
  —Los principales responsables son Néstor y Cristina Kirchner. Néstor cedió las potestades soberanas (2004) a los Tribunales de Nueva York y ató la deuda al cupón del PBI, que se terminó tragando la reducción de la deuda.
  —Pero ese canje de 2005 lo aprobó el Congreso y parte de la oposición acompañó.
  —¡Pero nosotros no!, al contrario. Lo denunciamos, y además no quisieron investigar. Ese fue Néstor.
  —Y con la situación actual, con el fallo en contra, ¿qué recomienda hacer?
  —Es muy difícil revertir la situación en este momento. El fallo del juez Griesa es una verdadera monstruosidad jurídica. Con cualquier ley de quiebras del mundo, arreglando con los dos tercios, el resto pierde posibilidad de reclamar. No puede ser que un uno por ciento voltee el canje. Ese fallo no se puede acatar de ninguna manera. Pero en la Argentina hay un club de pagadores, como Macri, que sale alegremente a decir que hay que pagar.
  —Los demás precandidatos del FAU dicen que hay que acatar el fallo y pagar...
  —Porque el neoliberalismo no ha muerto, y atraviesa a todas las fuerzas políticas. Sobre todo a las fuerzas mayoritarias. Además del nuevo conservadurismo popular, como el PRO o el Frente Renovador de Massa, también pagadores seriales.

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