El fanatismo distorsiona
En su carta "Del Colón y de la calle", del pasado 10 de junio, el señor Jaskel Shapiro comenta una anterior de mi autoría, donde realiza una lectura asaz arbitraria de la misma.

Domingo 20 de Junio de 2010

En su carta "Del Colón y de la calle", del pasado 10 de junio, el señor Jaskel Shapiro comenta una anterior de mi autoría, donde, como no podría ser de otra manera, realiza una lectura asaz arbitraria de la misma. En mi carta destaco elípticamente la importancia del Teatro Colón como manifestación de la Cultura Argentina reconocida a nivel mundial. De hecho está considerado entre los tres o cuatro más importantes del mundo. Es harto conocida mi posición crítica respecto a la ópera, lo cual no impide que reconozca que se trata de una manifestación cultural, y como no soy obtuso, creo que su costoso mantenimiento es necesario, porque dentro de las manifestaciones musicales, el de la ópera es un género popular. Por otra parte, los costos del Colón representan solo una fracción de otras costosísimas actividades, a las cuales nadie curiosamente cuestiona. Referido al repertorio realizado en la reapertura de la citada sala, informo al señor Shapiro que me he manifestado públicamente crítico del mismo, argumentando que el acontecimiento coincidió con el Bicentenario y que resulta de toda forma incomprensible e inaceptable que no figurara allí ninguna manifestación de la música argentina. Es más, creo que debió ser exclusivamente música argentina, y sugerí, a grandes rasgos, cuál pudo haber sido ese repertorio: El espectacular ballet "Estancia" de Ginastera, basado en danzas argentinas, y que finaliza con un malambo; el "Pericón Nacional" de la ópera "El Matrero" de Boero; el canto a la Bandera de "Aurora" de Panizza, y otras obras de autores argentinos. Para finalizar, no tengo de mi parte ninguna objeción para lo sucedido en la 9 de Julio, sólo advierto que los K y sus seguidores se equivocan de medio a medio, si piensan que esa multitud salió a apoyar al actual gobierno nacional. Dicho antojadizo corolario es tan absurdo y ridículo como pensar que quienes asistieron en Rosario al espectáculo de los fuegos de artificio, eran todos socialistas. El fanatismo distorsiona siempre la visión de la realidad.

Cristián Hernández Larguía,

LE 3.687.935