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El espionaje de Estados Unidos mantuvo una base en Brasilia durante años

Trabajaba con información de satélites. El domingo se supo que los agentes pincharon millones de llamadas y mails de brasileños. Snowden sigue filtrando información "sensible" para Washington...

Martes 09 de Julio de 2013

La capital brasileña, Brasilia, fue base de una estación de espionaje vía satélite de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos, según reveló el diario O Globo en base a documentos filtrados por el ex agente de esa agencia Edward Snowden. La estación clandestina funcionó al menos hasta 2002. Es la segunda revelación consecutiva de O Globo sobre el espionaje de la NSA en Brasil: el domingo informó que esa agencia interceptó millones de llamadas telefónicas y correos eletrónicos durante los últimos 10 años. El gobierno brasileño formuló una protesta en duros términos, aunque se cree que la relación bilateral no está en peligro (ver aparte).

Según O Globo, los documentos revelan que la "base espía" de Brasilia fue una de las 16 que mantuvo o mantiene Estados Unidos en distintas partes del planeta. La de Brasilia cubría América latina y estuvo operativa "al menos hasta 2002". Después de esa fecha no hay pruebas, al menos por ahora, señala el medio. Los documentos de la NSA revelan que la red de bases espías funcionó con recopilación de informaciones a través de satélites de otros países. Uno de estos documentos, "Primary Fornsat Collection Operations", indica la ubicación de las bases de la NSA.

Los documentos a los que accedió O Globo a través de Snowden, con fecha de 2002, revelan que el manejo de las informaciones recabadas era realizado por agentes de la NSA "disfrazados de diplomáticos", y que el trabajo se realizó en cooperación con la CIA. Los blancos del espionaje eran amplios: "Sistemas de comunicación de satélites comerciales extranjeros son usados en el mundo entero por gobiernos extranjeros, organizaciones militares, corporaciones, bancos e industrias". Los documentos revelan además que el sistema de recopilación de informaciones se basa en alianzas de la NSA "con sus socios extranjeros", que no son nombrados.

La nueva denuncia se suma a la revelación hecha este domingo por O Globo, en cooperación con el diario británico The Guardian, y según la cual Brasil ha sido el país latinoamericano más espiado por EEUU, que a través de su servicio secreto interceptó millones de e-mails y comunicaciones telefónicas, tanto de ciudadanos y empresas de Brasil como de extranjeros que pasaron por el país. La NSA califica a Brasil como "blanco prioritario", al mismo nivel que China y Rusia. Según este informe, las intercepciones se extendieron a lo largo de la última década.

La noticia generó una dura reacción del gobierno brasileño, que expresó su "grave preocupación" y pidió explicaciones al gobierno de Barack Obama: "Solicitamos aclaraciones al gobierno norteamericano por intermedio de la embajada de Brasil en Washington y a través del embajador americano (Thomas Shannon) en Brasil", dijo el canciller Antonio Patriota. Según la agencia oficial brasileña ABR, Washington prometió suministrar explicaciones a Brasilia, pero no lo hará públicamente sino a través de canales diplomáticos.

"El gobierno de Estados Unidos responderá apropiadamente a nuestros socios en Brasil por las vías diplomáticas y de inteligencia. No comentaremos públicamente ni tampoco especificaremos supuestas actividades de inteligencia", afirmó el Departamento de Estado norteamericano a través de un e-mail divulgado por la ABR.

Investigación en curso.Al mismo tiempo, Brasil inició investigaciones sobre la forma como Estados Unidos pudo controlar llamadas telefónicas y mensajes de e-mail realizados en el país. Se cree que una gran empresa de telecomunicaciones está implicada, según O Globo. Según el ministro de Comunicaciones, Paulo Bernardo, las investigaciones serán realizadas por el ente regulador de telecomunicaciones, Anatel, que verificará si empresas brasileñas o extranjeras instaladas en el país cooperaron con la práctica ilegal. "Si eso realmente ocurrió, configura un delito contra la legislación brasileña y la Constitución. Nuestra Constitución asegura el derecho a la intimidad y privacidad. Si hubiera empresas brasileñas mancomunadas con empresas extranjeras para violar el secreto telefónico y de datos, sería un absurdo", advirtió Bernardo.

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