Domingo 18 de Enero de 2009
"No puedo hablar. Mi abuela murió hace cuatro meses, mis hermanos están presos por matar a mi abuelo y para colmo hoy es mi cumpleaños". Dana irrumpe en llanto en la puerta de su casa, la misma que hasta ayer compartía con Jorge Blengino, en pleno barrio Ludueña. La muchacha no tiene explicaciones para lo que pasó, pide disculpas y volve a entrar a la vivienda.
Los vecinos de Liniers al 200 bis lucían tan consternados como ella, con incredulidad al conocer a quienes se señalaba como responsables del drama. "Los chicos eran buenitos y amorosos", dijo una anciana que vive frente a la plaza Pocho Lepratti, acerca de los nietos acusados de homicidio.
Cerca del mediodía, había vecinos que se iban enterando de la noticia a medida que acercaban al lugar. Todos coincidían en definir a Blengino como un buen vecino, "muy reservado y amable".
El hombre era viudo. Su esposa Cristina murió en agosto tras sufrir cáncer. "Ella era más sociable y tenía trato con todo el mundo hasta que se enfermó y empezó a salir menos", rememoró otra mujer. El hombre tenía un taller de reparación de motores eléctricos y uno de sus hijos había emigrado a Italia.