El enigma de los agujeros negros
El estudio de los fenómenos cosmológicos, por requerir explicaciones prácticas y lógicas, siempre ha sido un tratado complejo y largo. En La Capital del 23/11/09, pág. 24, leímos: "Lograron reanudar el experimento...", se refiere a la nueva puesta en marcha de "la máquina de Dios".

Martes 08 de Diciembre de 2009

El estudio de los fenómenos cosmológicos, por requerir explicaciones prácticas y lógicas, siempre ha sido un tratado complejo y largo. En La Capital del 23/11/09, pág. 24, leímos: "Lograron reanudar el experimento...", se refiere a la nueva puesta en marcha de "la máquina de Dios". En el primer párrafo de dicho escrito, dice... "para reproducir las condiciones del Big Bang, que ha desatado temores de que la Tierra pudiera ser absorbida por millones de agujeros negros". Esto es algo totalmente imposible y disparatado. Según Wikipedia, los agujeros negros pueden formarse solo de dos formas: por el lento crecimiento de la materia a partir de un tamaño estelar (proceso que tarda cientos de millones de años) o directamente por presión externa en los primeros instantes del Big Bang. Para comprender lo que es un agujero negro hay que llegar al origen de este fenómeno cósmico cuyo principio se remonta a la formación de una estrella. Proceso por el cual grandes bolas de gas que se encuentran en las galaxias dan nacimiento a lo que llaman supernova. En un primer momento es una nube que colapsa y su radiación escapa. En la segunda etapa se forma un núcleo denso y opaco de radiación que hace que se caliente a temperaturas solares, calor que tiende a expandir la sustancia mientras la gigantesca atracción gravitatoria tiende a contraerla y estrujarla. En un momento la temperatura interna y la gravitación se adueñan de la situación produciéndose el agujero negro. Aunque parezca una contradicción éste comienza a emitir radiaciones, proceso que tarda ciento de millones de años. Con respecto a la formación de microagujeros negros en el acelerador de partículas, la máquina de Dios (el LHC), Hubert Reeves explica que un "hoyo negro" es un lugar donde la materia es tan compacta que incluso ni la luz se puede extraer, ya que ésta caería como el agua sobre una fuente. Por otro lado, Reeves asegura que la energía del colisionador de hadrones a pesar de ser sumamente elevada, no puede crear nunca un agujero negro, pues esta energía es infinitamente inferior a la recibida por los rayos cósmicos que bombardean a la Tierra.

Roberto Linares, linares3@arnet.com.ar