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El encanto de la buena medicina

Debate médico. No todas las terapias alternativas pueden ser abordadas como actos médicos, pero la acupuntura está admitida como tal por la Organización Mundial de la Salud y por el Ministerio de Salud de la Nación.

Lunes 27 de Abril de 2015

Días atrás leíamos en este diario un artículo de un reconocido médico de la ciudad que dispara estas reflexiones. Cuando se habla de medicinas alternativas usualmente se generaliza y se enumeran disciplinas muy disímiles y de valoración compleja. Por definición son aquellas prácticas y/o productos que se ocupan del cuidado de la salud, como alternativa o complemento de la medicina convencional (CAM en la literatura inglesa). Aunque se hable de medicinas, no podemos incluir a todas las terapias en el grupo de actos médicos. Estos últimos están enmarcados dentro de normativas y convenciones y deben ser realizados por un médico. Así lo definen claramente la OMS y el Ministerio de Salud respecto a la acupuntura, según la resolución 997/2001. No así respecto a la aromaterapia, el reiki, la meditación, la osteopatía, la hipnosis y muchas otras técnicas.

Como profesionales formados en facultades de medicina como la de la UNR, y habiendo obtenido especialidades médicas formales en centros académicos, con conocimientos que exceden el saber popular, deberíamos conocer cuáles son las opciones terapéuticas a las que pueden acceder nuestros pacientes, sin subestimar ni descalificar por desconocimiento. Informarnos con responsabilidad sobre las prácticas seguras y eficaces, y sobre cuáles no lo son, enriquecerá nuestra medicina y nos acercará a los pacientes.

El auge de las terapias alternativas en el mundo se da por dos grupos de factores, los atractivos de las terapias en sí (la participación del individuo en su propia salud, la individualización del tratamiento, la mirada holística o integral, etcétera), y los que expulsan o alejan de la medicina tradicional (la deshumanización, la protocolización, la medicalización, la invasión técnica, básicamente el no sentirse escuchado, mirado ni tocado por el médico). Cabe la autocrítica de nuestra medicina científica y convencional. Es por lo que preferimos hablar de buena o mala medicina, sin hacer hincapié en tradicional o alternativa.

En EEUU un 38 por ciento de la población adulta utiliza alguna forma de medicina complementaria, y este porcentaje llega al 65 por ciento en Europa. Este tipo de medicinas es requerida por la población con mayor nivel educativo.

Dentro de la medicina occidental, se ensaya, se avanza, se autoevalúa, se retrocede y se actualiza. Durante años se han utilizado tratamientos y prácticas que posteriormente se desaconsejaron por encontrarse inefectivos, como la lobotomía, y fármacos que debieron ser retirados de mercado al comprobarse los efectos adversos, como el rofecoxib. Para mayor información pueden consultarse las webs Prescrire.org, nogracias.eu, #pastillaslasjustas, etcétera. Lamentablemente la industria famacéutica es un negocio multimillonario para muchos, por lo que no se apoyan ni se subvencionan estudios sobre terapias que vayan en contra de esos intereses.

En el mundo de la acupuntura también se autoevalúa y se moderniza. Tal vez no se ve reflejado en nuestro medio, donde se sigue enseñando la acupuntura dentro del paradigma energético basado en teorías orientales difíciles de comprender para los médicos occidentales. En Francia, Inglaterra, Suecia o Canadá la acupuntura se explica y se enseña en términos neuroanatómicos, neurofisiológicos y neuroendocrinológicos, se tienen en cuenta la acción de las agujas o de la estimulación eléctrica a nivel de los receptores periféricos, las vías ascendentes y descendentes de transmisión y modulación del dolor, los neurotransmisores, las placas motoras, las fascias, en definitiva todos los aspectos involucrados en la fisiopatología del dolor.

En universidades de Alemania, Hungría y Holanda, la acupuntura figura en la currícula de la carrera de medicina; en el Reino Unido los cursos sobre medicinas alternativas son obligatorios durante la formación médica. Los cursos de posgrado en acupuntura para médicos se realizan en universidades de prestigio de Francia, Portugal, España, Estados Unidos y Canadá, entre otros. En la Unión Europea, 180.000 médicos tienen certificación para el ejercicio de alguna medicina complementaria, y 80.000 de ellos en acupuntura.

En el ámbito americano la Universidad de México fue la primera en dictar, desde 1980, cursos regulares de acupuntura. En Sudamérica fue la Universidad de Santiago de Chile la pionera en este campo. La facultad de Odontología de la UNR dictó el primer curso introductorio a la analgesia acupuntural en los ‘80. La UBA y la Universidad de Tucumán los han incorporado desde hace unos años. En el Hospital Doctor Nicolás Avellaneda de Tucumán ciudad existe un servicio de residentes en acupuntura.

En hospitales de la red pública de salud española se ofrece la acupuntura como otra especialidad médica. Es el caso de los hospitales Virgen del Rocío y Militar de Sevilla, y del Hospital del Mar en Barcelona. Nuestro premio Nobel Bernardo Houssay, en su tratado de Fisiología Humana, menciona la relación entre las endorfinas y encefalinas con la analgesia acupuntural. Es enorme la bibliografía procedente de centros académicos como la Universidad de Harvard, la Clínica Mayo, la Universidad Mc Master de Toronto, el Instituto Karolinska, que avalan con estudios modernos como el PET (Tomografía con emisión de positrones) los mecanismos de acción de la acupuntura médica contemporánea, en la que trabajamos en los últimos años para mejorar el desarrollo y la práctica de nuestra milenaria actividad.

Ya en 1979 John Blain, por ese momento Director de la OMS, reconoció a la acupuntura como terapia de primera línea al decir que en el futuro la acupuntura no sería más motivo de discusión sobre si servía o no, sino cuál sería el mejor modo de utilizarla para el bien de la humanidad.

Estamos convencidos que si en algo debe basarse la medicina, es en la honestidad, fundamental condición para hacer un uso responsable de la confianza que los pacientes depositan en nosotros. Seguramente del conocimiento y entendimiento que tengamos los profesionales y de una cordial interacción y colaboración surgirá la mejor medicina para nuestra población.

Edgardo Reyt/Dimack Reyt/Luciana Reyt - Médicos y master en acupuntura

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