Edición Impresa

El empate, un merecido premio para un Central que buscó siempre y lo encontró al final

Más allá de la conmovedora explosión que significó el 1 a 1 con Boca en el Gigante, que deja la puerta abierta para la definición en la revancha, lo más rescatable fue el ansiado retorno del conjunto auriazul a la escena internacional.

Viernes 05 de Septiembre de 2014

El agónico empate fue un merecido premio para un Central que buscó siempre y lo encontró recién sobre el final. Pero más allá de la conmovedora explosión que significó el 1 a 1 con Boca en el Gigante, que deja la puerta abierta para la definición en la revancha, lo más rescatable fue el ansiado retorno del conjunto auriazul a la escena internacional. Volvió a disputar una Copa después de ocho años. Nada menos. Comenzó a tutearse nuevamente con los flashes, las citas de relieve y ese elixir adictivo que emana de los torneos continentales. Por eso tanta ansiedad, color y expectativa reflejadas en las tribunas.

Momentos como el de ayer por la Sudamericana sirven para comenzar a enterrar definitivamente recuerdos incómodos. Permiten mirar el espejo retrovisor sin tantas culpas, y animarse a romper en pedazos aquellas postales de dolor que atentaron contra la vitalidad del tránsito auriazul durante tanto tiempo.

Imágenes que describen una debacle institucional que incluyó una marcada caída futbolística y el martirio de la pérdida de categoría.

Empiezan a borrarse figuras mesiánicas y discursos forajidos. Excesos y delirios. Pasos obligados por tribunales. Rótulos apurados y tendencias autoflageladoras. Refuerzos que nunca reforzaron. Pibes que no explotaron. Ambiciones desmedidas, decisiones erradas y una caída inexorable en el descenso, que se dilató tres temporadas.

En medio de tanta angustia y confusión, apareció Russo, el gurú de siempre, con su halo mágico y sus recetas artesanales.

El DT despejó el camino, ahuyentó fantasmas con aplomo y formuló chances confiables de salida. Con valores propios, sencillez programática y un compromiso estremecedor con la causa canalla.

Y con la nobleza de sus herramientas logró superar situaciones de extrema tensión. Incorporó una idea, contagió certezas y devolvió el equipo a primera división. Además, en el primer año le permitió afirmarse sin atravesar etapas traumáticas, ganó dos clásicos, y como adicional le obsequió un pasaje a la competencia internacional. Un regreso al protagonismo perdido.

Esto es Central. Esta frase parida justamente por Miguel Angel Russo, el líder de la cruzada actual, fue utilizada y bastardeada hasta el hartazgo. Vaciada y mal interpretada. Consumida por algunos fundamentalistas de la sinrazón. Fue trasladada con vicios de lectura que llevaron a desviar la mirada hacia un folclore estéril, a una realidad paralela, casi paralizante, que dejó de lado durante muchos años lo esencial, lo más importante, lo único significativo: el fútbol es resultados.

Es que son los logros y las participaciones internacionales las que traspasan los tiempos. Solamente desde allí se tuercen rumbos, se construyen historias y se tejen gestas verdaderamente transformadoras.

Es desde la contundencia de lo obtenido que puede tomar fuerza y adquirir razones convincentes el porvenir.

Y en eso está Central. En un proceso de crecimiento y resignificación. Recuperando rasgos que lo robaron sus feroces crisis internas. Inventando sueños que lo arrimen a estaciones más placenteras. Sufriendo en cualquier instancia. Como hasta el tiro libre de Becker que abrió un cono de esperanza en tiempo adicional.

Un equipo es lo que se propone. Y en el momento que empieza a intentarlo, ya está un paso más cerca de la meta.

Y hoy Central puede levantar la cabeza, y el horizonte estimula. Ya no atosiga. Ya no hay nubes conspiradoras y los rayos de luz descubren un sendero posible. Extenso, dificultoso, pero definitivamente estimulante.

Anoche quedó demostrado. Marcha (acarreando todavía altibajos) rumbo a ese salto de calidad que se debe y que asume como el principal desafío de su presente.

"Nos costó mucho llegar hasta acá. Así que siempre hay que recordar dónde estuvimos antes", suele repetir Russo, en cada análisis. Y esas palabras sirven de advertencia y de justa valoración.

Porque Central volvió a jugar un torneo internacional, y así empezó a estar más cerca del orden natural que marcan sus pretensiones.

La síntesis:

Segunda fase Copa Sudamericana: Partido de ida

Rosario Central 1 - Boca Juniors 1.
Estadio Gigante de Arroyito.
Árbitro: Mauro Vigliano.

Rosario Central: Mauricio Caranta; Paulo Ferrari, Tomás Berra,  Alejandro Donatti, Rafael Delgado; Antonio Medina, Damián Musto,  Fernando Barrientos, Jonás Aguirre; Walter Acuña y Sebastián  Abreu. DT: Miguel Ángel Russo.
Boca Juniors: Agustín Orión; Hernán Grana, Mariano Echeverría,  Daniel Díaz, Nicolás Colazzo; Cristian Erbes, Federico Carrizo,  Marcelo Meli, Gonzalo Castellani; Andrés Chávez y Jonathan  Calleri. DT: Rodolfo Arruabarena.

Gol en el primer tiempo: 36m Marín (BJ).
Gol en el segundo tiempo: 50m Becker (RC).

Cambios en el segundo tiempo: Pablo Becker por Medina (RC);    16m Federico Carrizo por Acosta (BJ); 23m José Valencia por  Acuña (RC); 24m Juan Manuel Martínez por Chávez (BJ); 32m Walter  Montoya por Barrientos (RC); 41m Pablo Ledesma por Castellani  (BJ).
Incidencia en el segundo tiempo: 46m expulsado Donatti (RC).

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario