Jueves 25 de Julio de 2013
La pregunta del millón es cómo el pliego de ascenso en el Senado del general Milani llegó a esa instancia, sorteando todo tipo de revisión necesaria en estos casos; por ejemplo, su legajo personal. Claro, al ser jefe de Inteligencia no le costó mucho ocultar su situación, ya que él mismo se encargaba de espiar a sus pares. No está mal, la lógica dice que cuando se llega a un grado superior, se espían entre ellos mismos. La casa en cuestión de La Horqueta no vale menos de u$s 1.200.000; es obvio que se subordine al poder central para seguir impune. Tener un Ejército para que sólo se dedique a las contingencias, catástrofes y asistencia social es cuanto menos seguir en la pertinaz tarea de su destrucción. Mientras. países periféricos se arman en protección de sus fronteras, nosotros compramos ollas y menaje. Faltaría hacerles hacer un curso de primeros auxilios a los pocos militares con vocación.
DNI 8.634.022