El ejemplo de Bielsa
La presencia de Marcelo Bielsa en la ciudad por un hecho de público conocimiento me mueve, más allá del afecto hacia él en lo meramente futbolístico, a ciertas reflexiones respecto de algunas formas de ser y proceder en la vida.

Domingo 27 de Diciembre de 2009

La presencia de Marcelo Bielsa en la ciudad por un hecho de público conocimiento me mueve, más allá del afecto hacia él en lo meramente futbolístico, a ciertas reflexiones respecto de algunas formas de ser y proceder en la vida. En estos tiempos de valores tan confusos sin dudas el actual técnico de la selección de Chile es una persona que deja huella. Y aquí quiero detenerme porque a mi gusto hay una gran dificultad para entender en nuestro país algunas cosas. Hay dicotomías permanentes: éxito vs. fracaso, ricos vs. pobres, honestos vs. exitosos, Estado vs. privados, campo vs. ciudad, interior vs. capital. Hemos llegado a creer que los exitosos son solamente los corruptos, que tienen dinero, son capaces ("roba pero hace"), tienen agallas, son ganadores, que no les importa nada y que tienen la virtud de conseguir lo que quieren.. Y del otro lado están los honestos, que son pobres, son humanos, no consiguen sus logros ("campeones morales"), son desvalorizados, les faltan agallas, pero son buenos y éticos. Qué curioso, Bielsa ha ganado y ha perdido en su carrera y en su vida, pero tiene coraje (como cuando fue el primero en votar en las elecciones contra Eduardo López), y además es capaz (sus logros lo acreditan), pero también es ético (cuando trata a todo el periodismo por igual aunque le cueste su puesto), racional pero también pasional (como cuando declara su amor por Newell's en medio de las mieles de la clasificación chilena), honesto, trabajador, dedicado, entusiasta. No es un amateur nostálgico sino que también le gusta ganar (y cree que no es lo mismo que perder) y cobrar dinero por ello (sin considerarlo un pecado ni algo destinado sólo para los "malos y corruptos"). Bielsa es un ejemplo interesante de las formas y pensamientos que pueden hacer grande a una persona y, por qué no, a un país: el creer en la propia capacidad, el deseo de crecer, progresar y ganar, de tomar decisiones con coraje, siendo estudioso, honesto, probo, preparado, pero además con ética, con honestidad, no a cualquier precio ni de cualquier manera. Estos son seguramente los ideales de muchos anónimos, como yo, que habitamos este bendito país y queremos salir de estas permanentes elecciones absurdas a las que nos quieren obligar.

Sebastián Levit DNI 21946424