Lunes 23 de Febrero de 2009
Central está en terapia intensiva. Aunque algunos todavía no se hayan dado por aludidos. Y por el momento no hay médico que encuentre la medicación necesaria para sacarlo de tal estado. Así quedó tristemente expuesto en la noche de Santa Fe, cuando los auriazules no dieron pie con bola ante Colón. Algo parecido, aunque en mucha menor medida, de lo que pasó ante Estudiantes y ante River en el comienzo del torneo. Pero casi una copia fiel de lo patético que mostró el equipo en las 10 fechas en que Alfaro estuvo al frente en el pasado torneo Apertura.
Central tiene el presidente que la gente eligió; el técnico que los dirigentes y la gente querían hace unos meses para este momento (de los que estaban disponibles) y el DT cuenta con los jugadores que pretendía para encarar este semestre crucial en la vida deportiva del club. Con el aditivo de que los tuvo a todos para la pretemporada. Sin embargo, lejos de ser una versión mejorada del Central del torneo anterior, ante Colón fue más de lo mismo. Profundizó todos sus males. Y ahondó una crisis que a esta altura amenaza con no tener solución. Al menos en el corto plazo.
Fue un equipo sin alma, que sólo trasmitió apatía, impotencia y desencanto. No tuvo respuestas futbolísticas ni anímicas.
Por todo lo expuesto, la sensación es que el ciclo de Alfaro muestras evidentes signos de agotamiento y que está dando sus últimos pasos. Así lo demuestran los jugadores en la cancha. Y algo similar ocurre con el entrenador, quien en diálogo con Ovación en Santa Fe por primera vez en su ciclo dio indicios de que si se lo piden daría un paso al costado. Una señal inequívoca de que el técnico no tiene la misma fortaleza que cuando empezó el Clausura pese a sus manifestaciones para seguir adelante.
Otra muestra de esto, es la reunión que hoy tendrán los encargados del fútbol con el DT para evaluar los pasos a seguir y tratar de que algo cambie. Aunque tampoco se trata de cambiar por cambiar. Una reunión que, tal vez, no arroje definiciones, pero en la que las partes deberán tomar conciencia de que en caso de seguir así, la suerte de Central parece estar echada.