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El dolor de un barrio consternado por el crimen de un comerciante

Un video registró el accionar de los delincuentes y es analizado por la Justicia. El negocio ubicado en la ochava de Mendoza y Juan Manuel de Rosas se convirtió en un pequeño altar.

Domingo 26 de Enero de 2014

"Jorge, con vos nos mataron un cacho de barrio culto dentro de esta ciudad". Así dice uno de los carteles escritos a mano y colgado de la reja del maxiquiosco de Juan Manuel de Rosas y Mendoza donde la mañana del viernes un asaltante asesinó con un disparo en la cabeza a Jorge Eduardo Massin. Ayer, el día después de ese crimen sin sentido, las muestras de pesar se multiplicaron en el velatorio del comerciante y en su sepelio, realizado en horas de la tarde en el cementerio de Villa Gobernador Gálvez. "Gracias por todo, Jorge", podía leerse en otro cartel colgado muy cerca de uno que pide "Justicia", lo mismo que la gente del barrio reclamó la noche del viernes frente a la comisaría 1ª con una marcha numerosa que seguramente se repetirá mañana: "El lunes a las 19 nos juntamos acá (en la esquina del negocio), para seguir reclamando Justicia para Jorge y el rápido esclarecimiento del crimen. ¿Qué otra cosa podemos hacer?", comentó ayer una vecina.

Y al hablar de esclarecimiento hay que destacar que los investigadores continuaban trabajando ayer sobre una filmación obtenida de las cámaras de vigilancia de un comercio cercano al maxiquiosco, ubicado sobre Juan Manuel de Rosas entre Mendoza y 3 de Febrero, tal cual adelantó ayer este diario. Esa cámara registró el ingreso de los ladrones al maxiquiosco desde unos 15 metros, desde un ángulo diagonal. Por el momento, dijeron los pesquisas, no se pueden divisar los rostros de los maleantes, pero sí la mecánica de todo lo ocurrido.

Dos maleantes. Según aseguraron las fuentes policiales, en la filmación puede verse como, bajo una intensa lluvia y poco antes de las 7.10 del viernes, un hombre joven ingresó al maxiquiosco. Inmediatamente después entró otro, quien a los pocos segundos salió y comenzó a entrar y salir del local con movimientos nerviosos. A las 7.12 los ladrones salen caminando juntos y a paso apurado por Juan Manuel de Rosas hacia el sur. Es decir, en la misma dirección en la que está la comisaría 1ª. La imagen no alcanza a mostrar si continuaron caminando o si se subieron a algún vehículo que los puede haber estado esperando en las cercanías.

Cuatro o cinco minutos más tarde ingresó al maxiquiosco el cliente que se topó con el cuerpo de Jorge Massin, quien tenía un balazo en la cabeza y estaba caído entre la fotocopiadora y el baño del local. Y luego, la filmación muestra a ese cliente cuando sale corriendo en dirección a la seccional 1ª para pedir ayuda.

Una copia de esa filmación quedó en manos de la Policía Científica rosarina. Otra copia fue a manos del fiscal de la causa, Enrique Paz, quien ayer analizaba la posibilidad de convocar a una fuerza nacional para que, con un software más sofisticado que el que tiene la policía local, intente obtener la fisonomía de los asesinos de Massin.

Otro detalle que se conoció en los primeros momentos de la investigación y que La Capital también adelantó en su edición de ayer es que los ladrones no alcanzaron a llevarse los 2 mil pesos en efectivo que el comerciante tenía guardados para el pago a proveedores. Sin embargo ayer, familiares de Massin dijeron que sólo había unos 200 pesos en el local. Además, en la escena del crimen no quedaron vainas servidas, lo que lleva a inferir que el arma utilizada fue un revólver de calibre chico: un 22 o un 32, dijeron los pesquisas.

Jorge Eduardo Massin fue asesinado el viernes a las 7.12 de la mañana, minutos después de que abriera el maxiquiosco que atendía junto a su familia en la esquina de Juan Manuel de Rosas y Mendoza. El delincuente que lo asesinó lo baleó en la cabeza, detrás de la oreja derecha, y huyó llevándose unos pocos pesos de cambio que había en la caja. El viernes por la noche, en tanto, unos 200 vecinos marcharon hasta las puertas de la seccional 1ª, ubicada a 150 metros de la escena del crimen, para reclamar por seguridad. Allí se entrevistaron con el comisario Gustavo Bella, quien les dijo cómo estaba trabajando la dependencia, se comprometió a reforzar los patrullajes y los puso al tanto de los adelantos de la investigación.

Mal de ausencia. "Es muy raro pasar por la esquina y no verlo fumando un cigarrillo", dijo uno de los vecinos que ayer se acercó ante las rejas del maxiquiosco para leer los carteles de apoyo a la familia Massin y el reclamo de justicia. Jorge ya no está físicamente, pero sus vecinos lo honran y reflexionan en torno a la muerte de "un buen hombre".

"Jorge se hizo a pulmón. Todos lo vimos pelear desde el trabajo. Vimos crecer a su hijo Francisco, que hoy tiene 19 años y está en la universidad. Era un laburante que en lugar de quejarse le metía horas de trabajo a la vida y trataba de ayudar a sus vecinos. Era un hombre bueno que no tenía maldad y su asesinato da mucha bronca e impotencia. Es una tristeza infinita", se sinceró una doña de barrio Martin.

Jorge Massin vivía a siete cuadras del maxiquiosco en el que lo asesinaron y que puso junto a su esposa Nora y su cuñada hace 17 años. Los vecinos contaron que en época escolar (en las inmediaciones hay cinco establecimientos) Jorge abría el negocio a las 6.30, y que en vacaciones estaba haciéndolo a las 7. Era el primer negocio de la zona que abría sus puertas. Estaba solo hasta cerca de las 8 de la mañana, cuando llegaba su cuñada. Y a media mañana se sumaba también su esposa.

Su filosofía ante la inminencia de sufrir un robo era darle a los ladrones lo que le pidieran para que se fueran lo más rápido posible y sin causar daño. Pero el viernes no ocurrió así y para los pesquisas el crimen fue la respuesta a alguna reacción de Massin.

Su hijo Francisco y su sobrino también se alternaban para dar una mano en el negocio. Por eso a nadie asombró la importante cantidad de adolescentes que se acercaron a la sala velatoria de Córdoba al 2900 para apuntalar a sus amigos en el dolor.

En medio de la bronca, la indignación y la impotencia sin límites dos mensajes sobresalían en las rejas del local: "Gracias Jorge por todos estos años de trabajo y atención impecable. Familia, el barrio está para todo lo que necesiten. Cuenten con nosotros". El otro lo escribió Juan Carlos, un vecino de 3 de Febrero al 600, que hizo una extensa carta de la que pegó tres copias. "Hoy no han asesinado a otro más. Han asesinado a un trabajador responsable, . honesto, atento, servicial, excelente padre y esposo. Todos sentimos que así no se puede seguir, pero no debemos pensar en venganzas, en revanchas y menos en provocarles la muerte. Estaríamos haciendo lo mismo que ellos, asesinando".

Y luego de pedirle a sus vecinos que se preocupen más por sus pares, "no los veamos como otros, como prójimo, sino como nuestros próximos", Juan Carlos cierra su nota diciendo: "Debemos unirnos, insisto. Pedir ayuda a la policía, a las autoridades, quizás ellos también están esperando una reacción de nosotros para poder actuar. Ofrecerles nuestra ayuda, nuestras ideas, nuestras propuestas. Dialogar con ellos. ¿Por qué no? Porqué no nos unimos y decidimos qué hacer. A quien pedir ayuda. Como pedir ayuda". Jorge Massin ya no está, pero sus vecinos lo mantienen presente.

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