El dolor de las maestras
En abril pasado la mamá de Franco pidió ante una jueza de Menores y ante la directora de la escuela nocturna de Juan Manuel de Rosas y 3 de Febrero para que aceptaran al chico como alumno regular cuando saliera del Instituto de Rehabilitación de Adolescente (Irar), donde estuvo detenido por una causa de robo. Así fue como pudo empezar a cursar el 6º grado.

Domingo 30 de Junio de 2013

En abril pasado la mamá de Franco pidió ante una jueza de Menores y ante la directora de la escuela nocturna de Juan Manuel de Rosas y 3 de Febrero para que aceptaran al chico como alumno regular cuando saliera del Instituto de Rehabilitación de Adolescente (Irar), donde estuvo detenido por una causa de robo. Así fue como pudo empezar a cursar el 6º grado.

Andrea y Gladys fueron sus maestras y ahora sólo tiene dolor y un buen recuerdo de Franco. "Era un chico respetuoso, tímido y solidario. Hizo este mástil —contó Andrea y señaló una manualidad— y me lo regaló. Sabíamos que tenía problemas, pero no es el único chico judicializado que asiste a la escuela. Somos una escuela nocturna primaria, algo muy particular", señaló.

La docente explicó que Natalia iba a buscarlo todas las noches y sólo le pidió que no estuviera en el mismo curso de otros chicos, vecinos del barrio, que también tenían problemas de adicciones. "Esa mujer luchó mucho por el nene. Se anotó en la escuela para poder estar cerca de él y también lo hizo su tía. Fue una pena lo que pasó", dijo con voz casi ausente y la tristeza de una maestra.