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El documento doctrinario que la cámara de banqueros entregó a la Junta Militar

Adelanto exclusivo del libro elaborado por la Asociación de Bancos de la Argentina que los empresarios entregaron a los dictadores en 1978. Son los encontrados en el edificio Cóndor.

Lunes 11 de Noviembre de 2013

Entre los más de 1.500 documentos secretos de la Junta Militar hallados la última semana en el subsuelo del Edificio Cóndor de la Fuerza Aérea, se destaca el aporte "Fundamentos y alcances para un esquema de proyecto nacional" elaborado por la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba), que el 3 de abril de 1978 la poderosa cámara empresaria entregó al entonces Ministerio de Planificación del dictador Jorge Rafael Videla.

El libro prolijamente anillado fue parte de los documentos "secretos" que circularon entre las corporaciones económicas y el poder de la Junta Militar. Su hallazgo tiene un valor extraordinario: revela que la complicidad civil con el terrorismo de Estado no fue sólo lateral ni instrumental. Los dictadores se valieron de doctrina política civil para construir esa pretendida plataforma cultural de la "Nueva República", que buscaron fundar sobre los cadáveres de decenas de miles de argentinos secuestrados y asesinados por la maquinaria terrorista por ellos instituida.

Según el jefe de Adeba de 1978 (Narciso Ocampo, entonces dueño del Banco Ganadero Argentino) se trató "de una contribución de la banca nacional a la búsqueda de las grandes soluciones que el país requiere en esta hora crucial". Eso sí, los banqueros aclaraban que el "aporte" fue realizado con "absoluta buena fe, sin ninguna preocupación ni interés sectorial".

Contra lo que puede suponerse, los "desinteresados" banqueros no asesoran a la Junta Militar en temas económicos o monetarios. Por el contrario, son 267 páginas escritas a doble espacio en viejas máquinas de escribir, estructurados en ocho capítulos entre los que se distinguen: "La sustitución del modelo político de la generación del 80; Causas de ilegitimidad de gobiernos; La lucha hegemónica de ideas en la Argentina del siglo XX; La anarquía política y la corrupción del Estado; Los factores básicos y las propuestas políticas para la elaboración de un proyecto nacional", entre otros.

El lamento de los banqueros. Los dueños de los bancos se lamentaban por los "regímenes de gobierno que han mostrado inviabilidad histórica". Entre ellos el "régimen liberal sin voto popular" (hasta 1916), el "régimen democrático faccioso o anárquico", el "democrático falseado" (el peronismo) , "el totalitario", y el "militar sin proyecto político". Este último, oscila entre aporte y advertencia. Adeba le pide a Videla y compañía, en 1978, a su modo, que no desperdicie la oportunidad histórica que se abrió en la Argentina.

En ese sentido, los banqueros rechazaban a los militares "mesiánicos" como también a los "profesionalistas". La idea, desde ya, era ofrecerles, a la vez que exigirles, a los dictadores que completaran su faena represiva con un proyecto económico, político y cultural a largo plazo capaz de "estabilizar" a la Argentina.

Para dimensionar la vocación de incidencia de las corporaciones económicas en las de decisiones del poder político, el documento desclasificado de Adeba a la dictadura, que obtuvo en adelanto exclusivo LaCapital, señala en su página 42: "Uno de los daños más terribles que produjo la idolatría del sufragio universal como valor absoluto por encima de otro, fue obligar a las Fuerzas Armadas a mezclarse en las luchas cívicas, como factor de orden y salvaguardia frente a los excesos y demasías de la demagogia desenfrenada".

Universidad y marxismo. Además del problema sin solución que tenían los banqueros con el "voto universal", también tenían problemas con la Universidad pública, y con "los marxistas". "El intento de trasladar al mundo universitario el modelo de la democracia sufragista engendró la politización de la Universidad, y su pretensión de extraterritorialidad ubicada por encima de las leyes", puede leerse en el documento secreto de Adeba.

En abril de 1978, a dos años del golpe militar, según distintos cálculos ya habían desaparecido, luego torturadas, y mayoritariamente asesinadas entre 15 y 20 mil argentinos. Sin embargo Adeba no veía a un Estado terrorista en esa Junta Militar a la que estaba asesorando y aconsejando. Veía, sí, "una guerra civil larvada que castiga a la nación y ha dejado un reguero de muertes y desamparo", y que esa "guerra se incubó en la Universidad politizada, que sufrió envenenamiento partidario, y que terminó en manos de activistas fuertes, homogéneos en lo ideológico y aguerrido en sus decisiones, o sea, los marxistas".

La finalidad suprema. Finalmente, Adeba le expresó a la Junta una mirada sin eufemismos del proceso represivo que se desplegaba en la Argentina del primer semestre de 1978: "(Los políticos) con el despectivo mote de «Estado gendarme» despreciaron aquello que llamamos Estado".

Y a continuación advierte Adeba que "las Fuerzas Armadas deben disponer, en cantidad y calidad, de los medios necesarios de combate adecuados al cumplimiento de aquella suprema finalidad, medios que deben ser constantemente renovados para mantener el paso con el prodigioso avance de la tecnología militar".

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