Edición Impresa

"El discurso plebeyo de Cristina incomodó la ceremonia de Harvard"

El sociólogo Horacio González analiza la intervención de la presidenta en la Universidad de EEUU. Dice que era inevitable que le hicieran preguntas que eran tópicos de los diarios opositores.

Domingo 30 de Septiembre de 2012

Profesor universitario, miembro fundador del colectivo Carta Abierta y Director de la emblemática Biblioteca Nacional de Buenos Aires que supo dirigir Jorge Luis Borges, Horacio González analizó para LaCapital los electrizantes fogoneos mediáticos de la política argentina. Esta semana, con un insólito capítulo: el librado en la Universidad de Harvard, Estados Unidos, por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

González, un intelectual del espectro kirchnerista con vocación por problematizar los debates, y correrse del mero discurso propagandístico, cree que la presidenta plantea una novedad política cuando irrumpe con un discurso plebeyo. Y también cree que Cristina Fernández debería dar conferencias de prensa.

"La argentina siempre tiene sorpresas. Yo preferiría estar discutiendo políticas culturales, ciencia, tecnología y modelos de explotación económica, que son los grandes temas. Pero veo una fuerte vocación semiológica, inevitable (risas)", anuncia en el inicio de la entrevista, ayer, en Buenos Aires.

Y agrega, "a Harvard suelen ir los presidentes, entre sorprendidos y en una suerte de cortesía. Van a hablar ante una elite mundial, a rendir un examen. Algo que no ocurre en otros lugares".

—¿Qué se jugó con la presencia de Cristina Fernández en Harvard?

—Harvard tiene un sesgo ideológico muy claro, y es inevitable que los presidentes se preparen para recibir preguntas que van en determinado sentido. Y en este caso, coincidente con los presuntos flancos de crítica que ven en el gobierno argentino los diarios opositores como Clarín, La Nación y Perfil.

—Una discusión bien argentina, como la de los medios de comunicación opositores con la presidenta, se trasladó a Harvard, Estados Unidos, ¿cómo vio la escena?

—Hoy cualquier escenario donde se mueve una figura tan nítida es una escena de la globalización. Por lo tanto, lo que ocurrió en Harvard parece que ocurrió en la esquina de tu casa. A mí no me gusta, me parece una escena anómala. Ahí no estaba Harvard, estaban el PRO, Clarín, La Nación, y la presidenta. Y no lo digo porque los alumnos repitieran nada. Para todos es difícil escaparse de los grandes modelos que se han instalado.

—¿Las preguntas de los alumnos fueron una operación guionada contra la presidenta?

—Entiendo que no, que no fue necesario. Los alumnos de la Escuela de Gobierno de Harvard ¿qué iban a preguntar?, lo más probable era que preguntaran lo que terminaron preguntando. Y también entiendo que el equipo de gobierno argentino lo supo desde antes.

—Todo habría sido previsto, sin embargo, la sala se cargó de tensión y tuvo amplias consecuencias en la comunicación política.

—Porque en Harvard no contaron con el estilo de la presidenta. Que tiene varios planos: uno "estatal", y otros no habituales en los discursos presidenciales. Como el plano coloquial y las interpelaciones permanentes al auditorio. Sería lo que una intelectual con la que no coincido, pero respeto, como Beatriz Sarlo, llama "plebeyo". Y lo dice en sentido peyorativo. Y ¿por qué un jefe de Estado no habría de usar un plano plebeyo en su discurso?, ¿cuál es el problema?

—Justamente, ¿se trataría de un "problema", desde una lectura opositora, porque viola las normas de cortesía, "las tradiciones" de Harvard, como también lo escribió Sarlo ayer en La Nación?

—Por más que se trate de una ceremonia tan connotada como la de Harvard, no se puede soslayar el estilo de Cristina Fernández. Sarlo viene señalando que ve en la presidenta un estilo agresivo, de dominación. Sin embargo, en todos los intercambios discursivos, y más aún en los de docente-alumno, periodista-político, siempre hay una vocación por imponer lo propio, un acertijo, una tensión, aunque no sea una tensión coactiva y sí una tensión democrática.

—Con el uso de ese rasgo discursivo "plebeyo" Cristina "se sale del rol presidencial", dice la oposición, ¿cómo lo ve?

—Siguiendo con Sarlo, ella dice que Cristina no puede "bardear" a los estudiantes. Usando, con astucia, un término, justamente, plebeyo. Yo diría que lo plebeyo es una fuerza anímica y colectiva muy fuerte, y en todo gobierno lo plebeyo lo podés manejar con mayor o menor gracia, pero lo tenés, por caso, en (Winston) Churchill. Se trata de un rasgo constituyente de los grandes discursos públicos que pueden tener un nivel intelectual muy alto. Y Cristina lo incorpora en una amplia gama de registros.

—También hay quienes se sienten molestos con las indicaciones y los "retos" presidenciales.

—Sí, los retos son humoradas, que en verdad si la presidenta no las usara las cosas les serían más fácil. Pero no los omite porque supongo querrá marcar la subjetividad en el momento político.

—¿Cómo vio la actuación de los alumnos de Harvard que formularon preguntas?

—Aprovecho para decir que yo creo que la presidenta debería dar conferencias de prensa. No veo tanta relevancia en eso, termina por empantanar la política e impide algunas discusiones de fondo como la de los medios de comunicación. La línea que se ha trazado en la discusión con algunos medios, en especial con Clarín, no excluye la conferencia de prensa.

—¿Qué le parecieron los dichos de la presidenta sobre el debate por su eventual reelección?

—En eso hubo una novedad política, hay que reconocerlo, aunque en este caso la pregunta haya provenido de un alumno militante del PRO. Opinó que esa posibilidad era materia "abstracta" (risas), algo que no fue dicho nunca en la Argentina. Me sorprendió y creo que hay que prestarle atención. También dijo que no era un resorte suyo la reforma constitucional, y al mismo tiempo, dejó de manera lejana una puerta abierta a que alguien tal vez pueda proponerlo. Todo esto hace que cambie, a partir de ahora, la discusión sobre una eventual reforma constitucional.

—¿Qué otro aspecto nuevo aportaron las preguntas de Harvard?

—Uno importante, el factor "tiempo". Algo que Cristina viene señalando: "somos perecederos", "nada dura para siempre", y aquello de que la política se resuelve en el "día a día". En general, no se toma en cuenta este aspecto porque la vocación por atacarla de los medios opositores coloca a este factor "tiempo" como mero adorno melancólico. Sin embargo, yo creo que cuando Cristina dice que decide "día a día", y que nadie se lo toma en serio, está cerca de la verdad. La política hoy en la Argentina tiene tanta dureza que efectivamente es "día a día". No tengo la capacidad de interpretar con precisión ese "día a día", pero sé que cambia las cosas.

 

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario